Un nuevo informe da cuenta que el fenómeno afecta principalmente a los jóvenes. Los casos registrados por el sistema de información criminal pasaron de 3304 en 2017 a 5209 en 2025, un salto del 57,7%.
En esos ocho años, la tasa creció de 8,2 a 11,8 cada 100 mil habitantes, una suba del 43,9%. “Este dato es el más alto de toda la serie analizada por el Observatorio de Política Criminal sobre datos del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC)”, destaca en su edición de hoy el diario Perfil. “Las comparaciones ayudan a dimensionar el tema. Mientras la tasa de homicidios dolosos fue descendiendo desde 2017, la de suicidios siguió un camino inverso y hoy es más de tres veces superior: 11,8 contra 3,6 cada 100 mil habitantes”, agrega el mismo medio.
Del análisis también se desprende que el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes. Datos sanitarios analizados por Chequeado muestran que desde 2022 ocupa el primer lugar entre las personas de 15 a 24 años y que en 2024 volvió a encabezar también las causas de muerte entre los 25 y 34, desplazando a los accidentes de tránsito.
“El fenómeno tampoco se distribuye en forma pareja. Entre Ríos registró en 2025 una tasa de 20,8 suicidios cada 100 mil habitantes, seguida por San Luis (18,9), Salta (17,4) y Santa Cruz (16). En números absolutos, en cambio, la provincia de Buenos Aires concentró 1.977 casos, el 38% del total nacional. Junto con Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, reunió casi seis de cada diez suicidios registrados ese año”, precisa el medio ya citado.
A la hora de analizar las causas, los especialistas precisan que economía no explica por sí sola un suicidio, aunque el deterioro económico, el desempleo, las dificultades financieras y la incertidumbre aumentan el riesgo entre determinados grupos vulnerables.
Una revisión publicada en la prestigiosa revista médica The Lancet Public Health señala que “las recesiones pueden elevar las tasas de suicidio, aunque el efecto depende de factores como las políticas sociales implementadas: medidas de protección del empleo, ingresos y vivienda pueden amortiguar ese impacto”.
La evidencia internacional refuerza esa asociación. Un análisis realizado sobre 175 países encontró que cada aumento de un punto porcentual en el desempleo se asociaba con un incremento cercano al 1% de los suicidios masculinos y del 2% al 3% entre adultos de 30 a 59 años. También observó que un mayor PBI per cápita se vinculaba con menores tasas. Otros trabajos encontraron que la incertidumbre económica también se relaciona con un incremento del riesgo.

