El deterioro salarial provocó la pérdida acelerada de profesores experimentados en la institución barilochense. El plantel docente registra salidas anuales que alcanzan entre el 10 y el 20 por ciento.
Profesores e investigadores del Instituto Balseiro advirtieron que la institución enfrenta una situación crítica que podría derivar en su desaparición tras siete décadas de actividad. El Colegio de Profesores Permanentes envió a principios de mes una carta a la Asociación Física Argentina en la que alertaron sobre «la pérdida acelerada de docentes experimentados» debido al «creciente deterioro salarial que hoy alcanza niveles pocas veces vistos en su historia».
La institución ubicada en Bariloche forma anualmente 60 egresados de grado, 20 de especializaciones, 30 de maestrías y 20 doctorados. Históricamente mantenía un recambio natural de docentes mediante la incorporación de estudiantes de posgrado que compensaba las salidas regulares de entre 6 y 8 por ciento anual. Sin embargo, este circuito se está resquebrajando.
El éxodo actual afecta particularmente a profesores con 15 o 25 años de experiencia, incluyendo adjuntos, asociados y personal cercano a la jubilación. Las causas identificadas incluyen salarios insuficientes para cubrir alquiler y manutención familiar, jubilaciones anticipadas por incertidumbre normativa y restricciones presupuestarias. La pérdida adicional eleva la salida anual total a niveles que alcanzan entre 10 y 20 por ciento del plantel docente.
Esta situación compromete la capacidad del instituto para sostener la docencia de grado en áreas críticas, la continuidad de líneas de investigación estratégicas y la tutoría de posgrados. También afecta la articulación con proyectos de la CNEA en medicina nuclear, reactores, neutrónica, materiales, seguridad radiológica y tecnologías avanzadas. A esto se suma la disminución del ingreso a doctorados, que amenaza la reposición natural de formadores.
Los docentes señalaron en la carta, según publicó Tiempo Argentino, que «si no se revierte la tendencia actual es inminente la disminución de la calidad de la enseñanza e incluso peligre la continuidad de las actividades regulares del Instituto». Advirtieron que se está perdiendo hasta la capacidad de dictar cursos básicos y que la recuperación de tales capacidades «insume décadas».
El exdirector del Instituto creado en 1955 mediante convenio entre la CNEA y la Universidad Nacional de Cuyo. Carlos Balseiro, manifestó en diálogo con El Destape Radio que «los chicos se reciben y buscan nuevos horizontes y muchos están buscando terminando su formación doctoral en el exterior». Agregó: «Cuando eso pasa, es difícil recuperarlos después. Si uno pierde una generación de gente es un atraso de muchos años para la ciencia de nuestro país».



