“El puente era de 1939. Su reparación implicaba una inversión muy elevada para una vida útil acotada”, señaló Gastón Viola, secretario de Obras Públicas de la municipalidad de Salta.
El operativo de demolición se ejecuta de manera progresiva y controlada. En esta primera etapa se están retirando barandas, luminarias, cañerías y distintos elementos de la estructura existente; preciso el funcionario.
Posteriormente se avanzará con la demolición total del puente y el retiro de los escombros, en un proceso que se extenderá entre 45 y 60 días. “Es una intervención planificada, no se trata de una demolición explosiva ni inmediata”, aclaró.
En paralelo, el municipio avanza con la licitación del nuevo viaducto, que tendrá aproximadamente 90 metros de extensión, entre 15 y 17 metros de ancho, cuatro carriles vehiculares, iluminación y un carril exclusivo para bicicletas. La inversión estimada ronda los 4.500 millones de pesos y el proyecto está diseñado para una vida útil de entre 50 y 70 años.
Durante el desarrollo de las obras, el tránsito continuará desviado por el puente Roberto Romero, único paso alternativo habilitado en el sector.

