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A siete años del crimen de las francesas, aún hay dudas sobre los hechos

Las turistas fueron vistas por última vez el 15 de julio de 2011. Dos semanas después, sus cuerpos fueron hallados en San Lorenzo.

En julio de 2011, el Hostal del Cerro, ubicado sobre calle Santa Fe, frente al Parque San Martín, tenía una foto en su página web: una mujer joven tirada boca abajo sobre el pasto. Nadie podía imaginar que esa imagen se convertiría en una inquietante manera de comparar lo que había sucedido con dos de sus huéspedes. Cassandre Bouvier (29) y Houria Moumni (23), las turistas que habían llegado a Salta el 11 de julio, fueron halladas a fines de ese mes en medio de los pastizales de la Quebrada de San Lorenzo, boca abajo, con golpes, balazos y signos de violación.

A siete años del asalto, violación y asesinato de las turistas francesas y con un juicio que desató divisiones y polémicas, el caso está lejos de cerrarse. Las dudas se mantienen y la sensación es que será cada vez más difícil conocer la verdad sobre aquel 15 de julio de 2011.

Hubo dudas desde el primer momento. Desde el 29 de julio, cuando aparecieron los cuerpos después de un llamado de turistas chaqueños que recorrían el sendero. Las irregularidades quizás comenzaron con esos cuarenta policías que antes de subir a la Quebrada pararon a comprar coca y cigarrillos y sólo siete alcanzaron la cima porque el resto no estaba en óptimo estado físico.

La turbiedad continuó con el oficial que encontró dos proyectiles y el arma correspondiente de manera casi milagrosa. Evidencias que luego fueron desestimadas por fraudulentas. Luego en el suicidio de Néstor Píccolo, el Jefe de la Brigada que sospechaba de esas pruebas. También en el ascenso de los policías que supuestamente habían resuelto el caso y luego fueron procesados por torturas. Y en el asesinato de Luis Sarmiento, uno de los testigos que, se decía, iba a declarar en contra de la Policía en el juicio.

Santos Clemente Vera. Foto: El Tribuno.

Ese juicio, que se desarrolló en 2014, condenó a Gustavo Lasi a treinta años de prisión y absolvió Santos Clemente Vera y Daniel Vilte Laxi. Dos años después, la sala III del Tribunal de Impugnación de la provincia condenó a perpetua a Lasi y a Vera. Vilte Laxi estuvo tres años preso antes de salir en libertad sin evidencias que demostraran su culpabilidad.

Santos Clemente Vera se convirtió en el símbolo de la última etapa del caso. También Jean-Michel Bouvier, padre de Cassandre, quien considera que el último condenado es sólo un perejil. Lo mismo creen los integrantes de la familia de Vera, quienes alguna vez aseguraron que no creen que los cuerpos de las turistas, hallados dos semanas después del crimen en un estado de descomposición no muy avanzado, hayan estado en la Quebrada todo ese tiempo.

“Supuestamente han estado ahí quince días. Usted tira un pedazo de carne ahí, lo deja dos días, va y lo levanta y está amarillo el pasto. Y han estado quince días tiradas en el cerro. Imagínese el carancho, el zorro, enseguida empiezan a dar vueltas. Enseguida se sabe que hay algo. Y aquí no han dado vueltas los bichos”, decía Demetrio, conocedor de la zona donde aparecieron los cuerpos y hermano del acusado en una entrevista de 2016. Y agregaba que el peritaje había sido mal realizado ya que se hizo de noche. Muchas dudas.

El 1 de agosto del año pasado, el Proyecto Inocencia presentó un recurso ante la Corte Suprema de la Nación para revisar la condena a Santos Clemente Vera. “La condena se funda en indicios que no lo identifican como responsable y resulta arbitraria. Además corresponde la realización de un nuevo juicio frente a la decisión que revoca una absolución lo que la justicia de Salta incumplió arbitrariamente. También se reclama la aparición de muestras biológicas extraídas a las víctimas durante la autopsia que lesionan los derechos de las víctimas de conocer la identidad de los verdaderos autores. Por eso, se busca que se identifiquen a los verdaderos culpables y no se condene injustamente a un inocente”, aseguraba la abogada Natalia Lippmann Mazzaglia a Página 12.

Jean Michel Bouvier.

“Encarcelar a un inocente es como asesinar otra vez a mi hija. La injusticia de su muerte no es para provocar más injusticias”, opinaba Bouvier en El Tribuno. En una carta abierta publicada el año pasado y dirigida a Juan Manuel Urtubey, el padre de Cassandre aseguró: “Me he encontrado por primera vez con usted el 2 de agosto de 2011 en Salta. Los hermanos y una prima de Houria estaban allí, así como la madre, el hermano y la hermana de Cassandre. La presencia a nuestro lado del Embajador de Francia en la Argentina y del Cónsul General en Buenos Aires testimoniaron la voluntad del Estado francés de asistirnos en aquellos momentos de dolor agudo y, más allá de ello, de prepararnos para enfrentar los procedimientos policiales y judiciales comprometidos para desenmascarar a los autores y cómplices de estos asesinatos. Desde ese primer día me he esforzado por desencriptar, detrás de la fachada de hombre público, quién es usted realmente. He notado una cierta reserva en sus palabras y he podido juzgar una falta de empatía. He preferido colocar vuestra actitud bajo la cubierta de una forma de pudor. ¿Habría obrado yo mejor si usted hubiera sido el padre de Cassandre y yo el Gobernador?”.

“El último de nuestros encuentros ha tenido lugar el 18 de diciembre de 2015, justo después de mi entrevista con el doctor (Guillermo) Catalano, que acababa de ser nombrado por usted presidente de la Corte de Justicia de Salta. Algunos días antes yo había imaginado una estrategia para obligarlo a actuar y a salir de vuestra prudencia existencial. Fue así como le propuse que le pidiera al presidente MACRI una reunión a cuatro (él, usted, el Embajador y yo) cuyo objeto fuera el de reabrir la investigación en un marco de respeto a las personas y a las instituciones («una salida por lo alto», como decimos en Francia). Usted me dijo que sí. Un poco sorprendido por esta aceptación, más tarde, en nuestros intercambios, volví a poner sobre la mesa esta propuesta. Usted me dijo que sí por segunda vez. Doble mentira, porque algunos meses después usted me respondió que el acercamiento al presidente MACRI no sería posible (!)».

«Vuestro crédito delante de mí es hoy cercano a cero. Sin embargo, yo no desespero jamás: cualquiera puede huir un día de sus responsabilidades y asumirlas al día siguiente».

«Usted sabe como yo que hoy es posible realizar el retrato robot de una persona sobre la base de su ADN y orientar así las pesquisas para encontrarlo. Cuando le hablé a usted de la presencia de actores, activos o pasivos, en los asesinatos de Cassandre y Houria, sus respuestas no fueron las que razonablemente se podría esperar del más alto responsable de la Provincia. A lo mejor, las de un aficionado«.

La dura carta es sólo un elemento reciente más en un caso que todavía no pareciera haber entregado todo lo que tiene. Habrá que seguir esperando.

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