El 14 de julio del 2010 comenzaba a debatir el proyecto que se aprobaría un día después, permitía casarse a las parejas del mismo sexo y era combatido por sectores más conservadores que incluía a salteños. Sus opiniones fueron motivo de burla.
La movilización social –en favor y en contra– que había provocado la iniciativa del kirchnerismo era impresionante. Todos sentían la obligación de sentar postura en torno a ese debate. La clase política salteña dejo ver en ese proceso su rostro más retrógrado.
La historia indica que la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario el 5 de mayo de 2010. Durante la jornada, todos los salteños votaron en contra: Fernando Yarade, José Vilariño, Alfredo Olmedo, Marcelo López Arias, Mónica Torfe, Beatriz Daher y Walter Wayar.
El 15 de julio de ese año fue el turno de la Cámara de Senadores, que aprobó el proyecto y lo convirtió en ley. En aquella sesión de más de catorce horas los salteños también se opusieron. Fueron Agustín Pérez Alsina y Sonia Escudero. El restante, Juan Carlos Romero, no votó en contra pero tampoco apoyó, ya que estuvo ausente.
Los registros televisivos permiten ver cómo Alfredo Olmedo (diputado nacional por entonces) y Sonia Escudero (senadora nacional) sintetizaban en algún modo la postura de todos los representantes salteños en el parlamento nacional. Para el primero la sanción de la ley daba cuenta de que nuestro país era “la vanguardia del desorden”; para la senadora Escudero la sanción de la ley era “un retroceso para las mujeres”. Fue en el programa Caiga Quien Caiga.

