Más denuncias por torturas y apremios ilegales en una comisaría del sur salteño

Las mismas fueron realizadas por familiares de personas detenidas en la Comisaría Segunda de la localidad de El Quebrachal. Según indicaron, hay al menos siete lesionados por cachiporrazos, patadas y hasta disparos con balas de goma.

La situación se produjo durante la mañana del miércoles 23 de septiembre en la dependencia que funciona en el edificio del antiguo hospital y donde permanecen alojadas personas. “N., hermana un detenido 26 años, oriundo de J. V. González y que se encuentra alojado en El Quebrachal, denunció que su hermano fue brutalmente agredido por el personal de Infantería”, destaca en su edición de hoy la sección local del diario Página 12.

Según su relato, su madre se trasladó el miércoles hasta El Quebrachal para visitar a su hermano pero en la dependencia le informaron que no podía visitarlo por una supuesta orden del juez Guzmán. La mujer permaneció durante horas sin poder comunicarse con su familia por carecer de celular.

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Con el correr de las horas, N. indicó que el familiar de otro detenido le dijo que creía que su hermano estaba “muy, muy golpeado” y que alrededor de las 8.30 o 9 de la mañana, había ingresado un grupo de Infantería proveniente de Joaquín V. González para realizar una requisa.

Entre las 22 y las 23 de ese día, ocurrió algo que aumentó todavía más la preocupación de la familia. N. recibió un pedido de la Comisaría para conseguir medicamentos inyectables para su hermano. Le enviaron una fotografía de un certificado médico en el que figuraba la medicación solicitada. Cuando N. llevó los medicamentos a la dependencia, la policía adujo que era demasiado tarde y no aceptaron los remedios.

Al día siguiente, jueves, N. decidió ir personalmente a hablar con el juez de Garantías, quien le dijo que él no había ordenado ni la requisa ni la suspensión de las visitas. N. contó que Guzmán le explicó que había recibido información sobre un supuesto amotinamiento en la dependencia de El Quebrachal, aunque después le informaron que la situación estaba controlada.

Después de escuchar a N., el juez dispuso que al menos dos detenidos fueran trasladados desde El Quebrachal hasta Joaquín V. González, lo que recién se concretó en horas del mediodía. En esas circunstancias N. pudo hablar personalmente con su hermano y vio que tenía lesiones notorias.

Según el relato que el detenido hizo a su hermana, los efectivos ingresaron cuando los detenidos estaban dormidos y que a él lo sentaron en una banca. “Le decían: ‘parate, sentate, mírame, no me mires, ¿qué me mirás?”. El hombre le conto a su hermana que él sólo había solicitado un trato respetuoso y trataba de explicarles que sus dificultades para pararse y sentarse obedecían a haber sufrido un siniestro vial por el que debieron reconstruirle el fémur, la cadera y la rodilla.

N. aseguró que su hermano le contó que varios detenidos fueron golpeados y que un interno recibió impactos de balas de goma. Este interno es otro de los que fueron llevados a entrevistarse con el juez. Otro joven habría terminado con un ojo muy inflamado, enrojecido y ensangrentado. “En total, N. estimó que hay alrededor de siete detenidos golpeados. Por otro familiar supo que otro detenido “escapó de la celda para poder defender a los chicos porque los tenían tirados en el piso, pegándoles patadas, con la cachiporra y con las balas de goma”, destacó el medio ya citado.

“El juez Guzmán observó personalmente el estado en que se encontraban dos detenidos y dispuso que fueran examinados por un médico. N. dijo que su hermano y el otro detenido debían ser trasladados al hospital de Joaquín V. González para que se les realizaran estudios”, agrega el medio.

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