Un canal de televisión replicó testimonios de pobladores y organizaciones ambientales que llevan años advirtiendo sobre los impactos de un cierre defectuoso de instalación petrolera. El reportaje nacional reforzó datos ya documentados localmente: más de 350 animales muertos y contaminación en al menos 20 hectáreas de bosque nativo.
TN difundió esta semana un informe sobre la situación que atraviesan los pobladores de Lomas de Olmedo, departamento Orán, llevando a escala nacional una problemática que permanecía inscrita principalmente en la agenda local. El reportaje recogió los testimonios de vecinos y organizaciones ambientales que denuncian las consecuencias del cierre incorrecto de un pozo petrolero inactivo desde hace aproximadamente tres años.
El pozo mantiene una emisión constante de gas desde el suelo y sus alrededores presentan una laguna con sustancia aceitosa y amarillenta. El informe nacional contabilizó la muerte de más de 350 animales durante los últimos tres años sin incluir el impacto sobre fauna silvestre adicional. La contaminación ha afectado unas 20 hectáreas de bosque nativo ubicadas en una zona de transición entre el Chaco seco y la selva pedemontana de las yungas.
La ganadería constituye el principal medio de subsistencia de las familias de la zona. El deterioro ambiental ha obligado a algunos pobladores a trasladarse a localidades como Pichanal, ubicada a unos 80 kilómetros, mientras realizan diariamente el recorrido hacia Lomas de Olmedo para mantener los animales que aún permanecen. La situación también ha modificado la vida cotidiana de quienes continúan en el lugar: algunas familias deben abandonar sus viviendas durante la noche debido a la concentración de gas.
El biólogo Matías Arrigazzi describió en el reportaje las dificultades ambientales específicas de la zona. Explicó que la presencia de gas genera una «lluvia aceitosa» que se deposita sobre el suelo y la vegetación, cubriendo los árboles con tierra y sedimentos que dificultan la fotosíntesis y provocan su muerte. Arrigazzi también advirtió sobre la particularidad del área: allí confluyen características del Chaco seco y la selva pedemontana con presencia de especies endémicas y fauna amenazada como el ocelote, la corzuela y el pecarí.
El relevamiento ambiental documentó algunos brotes de vegetación, aunque advirtió que muchos no logran desarrollarse. Desde Greenpeace remarcaron que la ausencia de intervención para remediar la zona incrementa el riesgo de que parte del daño resulte irreversible. Uno de los pobladores consultados por TN relató: «Animal que cruza por ahí, animal que se muere».

