Lo aseguró la historiadora Bárbara Aramendi, quien explicó que la provincia adhirió por presiones de Buenos Aires. «La gente muchas veces no se decide inmediatamente por algo. Como pasa hoy», agregó.
En una nueva Semana de Mayo, la doctora en historia Bárbara Aramendi habló en Cuarto Oscuro, de FM La Plaza, sobre el impacto que la revolución del 25 de mayo de 1810 tuvo en la provincia de Salta.
«No podemos pensar en Salta fuera de ese contexto. Lo que tiene que ver mucho con el 25 de mayo es que en Europa gobernaba Napoleón Bonaparte, que en 1808 decide invadir España. En dos años obligan al rey a dimitir y nombran al hermano de Napoleón, a José Bonaparte», dijo, y habló sobre un contexto en el cual las revoluciones previas favorecían lo que iba a pasar en Buenos Aires.
Sin embargo, Aramendi aclaró que «para Salta» el 25 de mayo no fue inmediato, sino que se conoció recién en junio, ya que las noticias tardaban en transmitirse. Agregó que «en Salta el cabildo adhiere a la revolución porque desde la Junta se envía a todos los cabildos la invitación a que acuerden con ese movimiento». Y aclaró que «esa invitación no es amable y desinteresada, la lleva el Ejército Auxiliar del Norte».
«Era una oferta que no se podía rechazar. Claramente se ve en Córdoba, que la rechaza y fusilan a cinco personas, entre ellos Liniers», siguió la historiadora, que señaló que Buenos Aires estaba «muy decidida a que todas las ciudades la acompañen». «Y acá en Salta aceptan formar parte de esta rebelión, aunque sabemos que muchas personas en principio no estuvieron contentas con esto. Adhirieron en un primer momento, pero el gobernador Nicolás Severo de Isasmendi, que acuerda apoyar, muere siendo realista. No es que en ese momento se hace patriota y después cambia», dijo.
«Nosotros muchas veces contamos la historia de los vencedores. En este caso son los llamados patriotas, pero mucha gente no estuvo de acuerdo con la revolución que se inicia en Buenos Aires el 25», agregó.
Aramendi recordó que «bastantes años antes en Salta había circulado una proclama que llamaba a la independencia a los pueblos americanos». «Son ideas que estaban dando vueltas. Y tenía sus adherentes en Salta. Podemos pensar en Moldes, en Güemes, aunque era muy joven en el momento. Tenemos que ubicarnos en un abanico grande de posibilidades y pensar que la gente muchas veces no se decide inmediatamente por algo. Como pasa hoy», dijo.
La historiadora también relató que Salta fue el escenario de la guerra de la revolución.

