Una edil de Campo Quijano afirmó que el incremento salarial fue acordado por todo el cuerpo y que desde la presidencia se enviaron borradores del proyecto. El asesor contable del Concejo también habría participado en la elaboración de la iniciativa.
Lorena Torres, concejal de Campo Quijano, cuestionó públicamente al presidente del Concejo Deliberante, Tomás Falcone, por tomar distancia del proyecto de ordenanza que elevó las dietas de los ediles a $1.200.000. Torres sostuvo que la decisión fue «acordada, conversada y consensuada» entre los miembros del cuerpo, y que incluso desde la presidencia se remitieron borradores vinculados tanto al aumento de dietas como a la incorporación de asesores.
La concejal señaló que el proyecto surgió de un trabajo conjunto con asesoramiento técnico de Cristian Rodríguez, designado como asesor contable del Concejo Deliberante. Remarcó, además, que durante la sesión en que se trató el expediente ninguno de los concejales que hoy manifiestan su desacuerdo tomó la palabra para rechazarlo. «Se asustaron y no pudieron sostener su postura. Puedo entender el nerviosismo y la inexperiencia, pero no que falten a la verdad», afirmó Torres.
Según publicó Nuevo Diario, Torres rechazó que sus pares busquen atribuirle responsabilidad exclusiva tras la repercusión pública del caso. «Decidieron que la salida era culparme, pero yo tengo la verdad y estoy tranquila con eso», expresó. En ese marco, defendió el fondo de la iniciativa al señalar que apuntaba a fortalecer la autonomía del Concejo frente al Ejecutivo municipal: «Nosotros no podemos seguir sujetos a lo que diga el intendente, tenemos nuestros propios recursos».
La edil quijaneña cerró sus declaraciones con un señalamiento hacia quienes conducen el cuerpo legislativo, al referirse a una ruptura política que calificó de «ingratitud» por parte de dirigentes a quienes, según indicó, contribuyó a llevar a la presidencia del Concejo.

