Tras calificar de “aberración social” la fijación de aranceles mínimos por parte de los colegios profesionales, el funcionario proyectó un boom de créditos hipotecarios y una baja en los costos de construcción.
En el marco del evento “Real estate 2026: expectativas y realidad”, el ministro de Desregulación y Transformación, Federico Sturzenegger, presentó los pilares del paquete legislativo que el Gobierno enviará al Congreso en junio para transformar profundamente el sector. Con un discurso centrado en la libertad de mercado, el funcionario arremetió contra lo que denominó “privilegios creados por ley” y prometió un escenario de crecimiento basado en la desregulación y el crédito.
Una de las definiciones más fuertes del ministro fue su ataque directo a la fijación de aranceles por parte de los colegios inmobiliarios. Sturzenegger calificó como una “aberración social” que un colegio profesional establezca precios mínimos, argumentando que esto actúa como una barrera que impide la competencia libre y encarece el servicio para el usuario final.
El proyecto oficial busca que cada corredor inmobiliario pueda definir su propio precio por servicio y que el mercado se abra a nuevas plataformas e intermediaciones más baratas. Según el ministro, el objetivo es eliminar “costos de intermediación innecesarios” y permitir que la gente innove sin necesidad de pertenecer a un “club” para gozar de privilegios.
Sturzenegger utilizó la derogación de la Ley de Alquileres a través del DNU 70/2023 como el principal antecedente de su gestión, describiéndolo como un “experimento que funcionó”. Según las cifras oficiales citadas por el funcionario, la oferta de propiedades aumentó un 300%, los precios reales registraron una caída cercana al 30%, mientras que se recuperó la flexibilidad contractual, permitiendo acuerdos más cortos y personalizados entre las partes.
En tanto, el ministro vaticinó una expansión significativa del financiamiento para la vivienda en los próximos diez años. El diagnóstico oficial señala que hay más de US$200.000 millones de argentinos fuera del sistema que podrían volver a los bancos si estos ofrecen rendimientos atractivos en un contexto de baja inflación.
En relación con los créditos UVA, se espera que sigan siendo el instrumento central, con el potencial de multiplicar por diez el stock actual de hipotecas si se capta el ahorro de largo plazo. Sobre el valor de los activos, Sturzenegger aseguró que “los precios de las propiedades van a subir”. Su lógica indica que un modelo de crecimiento exportador fortalecerá el peso, lo que empujará al alza los valores en dólares de los inmuebles, el activo más representativo en moneda local.
Finalmente, el plan de desregulación apunta a la producción de viviendas. El ministro señaló que la construcción está hoy “encarecida por distorsiones” vinculadas a una carga excesiva de tasas, derechos, aportes y honorarios que muchas veces son invisibles para el comprador. La apuesta es que la apertura económica y la normalización macroeconómica permitan bajar el costo de los insumos y las cargas impositivas, mejorando la rentabilidad de los desarrollos.
Sturzenegger concluyó su exposición con un llamado a la autonomía del sector privado: “Lo ideal sería que no tengan ningún interés en escuchar a ningún funcionario porque hayamos sacado al Estado del medio”.

