El Indec confirmó que el índice creció un 2% frente al 2,9% del IPC, profundizando una brecha que se extiende sin interrupciones desde septiembre de 2025. En el acumulado de los últimos doce meses, los salarios crecieron 29% frente a una inflación del 32,4%.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó este miércoles que el índice de salarios registrados creció un 2% en enero de 2026 respecto de diciembre de 2025, por debajo de la inflación minorista del mes, que fue del 2,9%.
El resultado consolida una tendencia que se sostiene sin interrupciones desde septiembre del año pasado: en cada uno de esos cinco meses, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) superó la evolución de los salarios registrados.
El sector privado registrado anotó en enero una suba del 2,1%, también inferior al IPC. Desde septiembre de 2025, ese segmento acumuló una pérdida de poder adquisitivo del 2,3%, aunque ese promedio general no refleja la situación de los trabajadores que más retrocedieron en el período.
El sector público mostró un desempeño aún más rezagado: sus salarios crecieron apenas un 1,8% en enero. La caída de poder de compra desde septiembre de 2025 alcanza en este caso el 5,4%. Al interior del sector, los empleados nacionales registraron un alza del 2% en enero y una variación interanual de solo el 22%, guarismo que refleja el peso del ajuste sobre el empleo estatal en la estrategia de equilibrio fiscal del gobierno de Javier Milei.
Los salarios provinciales, por su parte, subieron un 1,7% en enero y acumularon una variación interanual del 33,4%. La brecha entre ambos segmentos del sector público da cuenta de las diferencias en las negociaciones salariales entre la administración nacional y las provincias.
En tanto, el índice general del Indec —que incorpora también al salario privado no registrado— arrojó para enero un incremento del 2,5%, cifra que el presidente Milei utiliza como referencia al mencionar la evolución salarial durante su gestión. Ese dato, sin embargo, se aleja de la situación de la mayoría de los asalariados, según consignó Tiempo Argentino.
El deterioro del ingreso real se traslada al nivel de endeudamiento de los trabajadores: la caída del poder de compra en un contexto de inflación sostenida deriva en dificultades de pago y un aumento de la mora en tarjetas de crédito, billeteras virtuales y préstamos bancarios.

