No la rechazan ni la detestan, simplemente les resulta indiferente. Es lo que indica una investigación del Observatorio Pulsar y Asociación Conciencia que entrevistó a 2494 estudiantes de 16 a 19 años en todo el país.
Una de las particularidades del trabajo es que se realizó de forma presencial dentro de escuelas secundarias de todo el país, lo que permitió alcanzar una cobertura territorial poco habitual. Los resultados muestran que los jóvenes ni están polarizados, ni son todos libertarios o simpatizantes de modelos autoritarios como suele sentenciarse.
Sí queda claro que la relación de los jóvenes con la política es de distancia e indiferencia. El 69% declara tener poco o ningún interés en el tema. La distancia, sin embargo, no implica desinformación ni rechazo absoluto. “Los adolescentes saben qué es la política y tienen opiniones formadas, pero la ubican en un lugar secundario dentro de su vida cotidiana: aparece de manera intermitente, no organiza sus conversaciones ni sus vínculos personales y rara vez define su identidad”, sintetiza una nota publicada en Perfil que tuvo acceso al estudio.
La mayoría afirma hablar poco o nada sobre el tema: el 65% dice que casi no lo conversa con familiares y el 81% que tampoco lo hace con amigos. Cuando esas conversaciones existen, además, suelen darse más dentro del ámbito familiar que entre pares.
Esa baja centralidad se refleja en sus prácticas. La gran mayoría dijo no haber participado en acciones políticas durante el último año, ni en el plano presencial ni en el digital. El estudio también relativiza la idea de una juventud atravesada por la polarización. Para la mayoría, la política no funciona como un marcador moral ni como una frontera identitaria. El 61% afirma que podría estar en pareja con alguien que piense políticamente distinto y el 64% dice tener amigos con ideas opuestas a las propias.
En términos institucionales, la democracia sigue siendo el régimen preferido. En una escala de 1 a 10, la importancia de vivir en democracia obtiene un promedio de 8,25 entre los encuestados. Sin embargo, esa valoración convive con una mirada crítica sobre su funcionamiento actual: la evaluación de cuán democrática es la Argentina hoy desciende a 6,83 puntos.
“Aunque la democracia es mayoritariamente preferida frente a otras alternativas, entre los jóvenes crece el porcentaje que declara que le da lo mismo vivir bajo un régimen democrático o no. Según el estudio, esa actitud se concentra especialmente en sectores con menor capital cultural y menor nivel educativo en el hogar”, destacó Perfil.

