Un relevamiento técnico de trabajadores viales identifica los corredores más afectados en todo el país. Las víctimas fatales aumentaron un 14% interanual, alcanzando 4.369 muertes.
Entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo debido a la falta de mantenimiento y la paralización de obras, según un relevamiento técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA). Esto a consecuencia de las medidas adoptadas por el gobierno de Javier Milei, que dentro del plan motosierra frenó la obra pública a nivel nacional.
El documento, titulado «Desmantelamiento institucional y Emergencia Vial», señala que el abandono del mantenimiento preventivo disparó la siniestralidad vial. Las víctimas fatales registraron un incremento del 14% interanual, alcanzando las 4.369 muertes.
En la Región Centro y Sur, la Ruta Nacional 33, que conecta los puertos de Bahía Blanca y Rosario, fue calificada como uno de los casos más críticos. Presenta fallas estructurales donde la base del asfalto ha cedido, y los parches actuales duran menos de seis meses por el tránsito pesado de la cosecha. La Ruta Nacional 151, vital para Vaca Muerta, exhibe baches tipo «cráter» que obligan a circular por la banquina. El diagnóstico técnico indica que requiere una reconstrucción total para soportar los equipos petroleros.
El Litoral enfrenta un colapso logístico que afecta el comercio internacional con Brasil y Uruguay. La Ruta Nacional 121, que conecta con el Puente Santo Tomé-São Borja, sufre «falla estructural completa» con ahuellamiento severo y necesita reconstrucción total. La Ruta Nacional 119 es considerada un «punto rojo» de seguridad vial, especialmente cerca de Curuzú Cuatiá, debido a la mezcla de camiones y turistas en una calzada con «piel de cocodrilo» y bordes rotos.
En Buenos Aires, la provincia con mayor caudal de tránsito, la parálisis de obras agravó los riesgos. La Ruta Nacional 5 fue denominada por usuarios como el «peaje hacia la muerte» debido al aumento de tarifas sin mejoras. La obra de la variante Suipacha avanza a ritmo lento o nulo, generando congestión y accidentes. La Ruta Nacional 3 registra obras paralizadas, especialmente en el tramo San Miguel del Monte – Gorchs, con alta siniestralidad por choques frontales.
En el Noroeste, según el informe, la Ruta Nacional 34, compartida por Salta y Jujuy, fue clasificada de «Alto Riesgo». Las obras financiadas por el Banco Mundial para convertirla en autovía quedaron inconclusas tras el abandono de las contratistas y el vencimiento del préstamo. Presenta ahuellamiento profundo por el transporte de caña de azúcar y logística internacional.

