Ricky Maravilla, el salteño que se interpreta a sí mismo en la serie sobre Carlos Menem

Uno de los fundadores de la movida tropical en los años 90 aparece en el tercer capítulo de la producción de Amazon Prime. A los 79 años habló sobre su vínculo con el ex presidente, las fiestas de pizza y champagne y las celebraciones oficiales.

En ese capítulo de la serie que protagonizan Leonardo Sbaraglia y Leticia Siciliani, Ricky Maravilla canta su icónica canción “Que tendrá ese petiso”, en ocasión de la celebración de la privatización de Entel, con María Julia Alsogaray (interpretada por Mónica Antonópulos) y los representantes de las empresas compradoras: un español y un francés.

Según Ricky, esa actuación existió: “En esa fiesta estaban María Julia y había figuras que venían del exterior. Es real lo que se ve en la serie. Soy el único que aparece como quien fue en la realidad. Todavía no vi los últimos capítulos, pero es muy atrapante”, declaró a Teleshow.

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El cantante tropical recordó en esa entrevista que no fue la única vez que Ricky Maravilla actuó para Menem, ya que en varias oportunidades viajó hasta Anillaco para participar en celebraciones, como uno de los cumpleaños del expresidente cuando estaba casado con Cecilia Bolocco y en donde cantó la Marcha Peronista.

Su llegada al círculo de confianza del riojano se produjo tras el boom de su canción “Qué tendrá ese petiso”. “Hasta me contrataron para cantar en Punta del Este, en un show para ese otro estrato social que no consumía nuestra música tropical. Después empezaron a sonar los teléfonos de la señora Mirtha Legrand, de Susana Giménez, de Marcelo Tinelli, de grandes fiestas privadas de la alta sociedad. Y ahí fue cuando me llamó Menem”, explica el músico. Para el exmandatario riojano, la canción tenía un significado especial. “Él me decía ‘¿ese tema fue hecho para mí, verdad? Y yo le respondía ‘sí, señor presidente, lo ideamos por usted’. Entonces ese es mi tema’, me contestaba”.

Según el artista, esas reuniones estaban llenas de anécdotas insólitas. En una ocasión, por un error al estacionar el avión presidencial, terminó recibiendo a Menem antes que el propio gobernador en el aeropuerto de La Rioja: “Baja la escalinata y me ve a mí. ‘Ricky, vení para acá’, me dice. Subí a la camioneta con él, bajó la ventanilla y me hizo saludar a la gente” contó entre risas. “Después llegamos a La Rosadita (el caserón que había construido en Anillaco) y me sentó a la mesa. ‘Sentate ahí. Te voy a hacer algo para que piques y yo me voy a pegar una ducha. Él cortó queso, fiambre, pan casero, una hermosura. Y yo le digo ‘¿todo esto para mí?’. Sí, me dice, comé que ahora vengo…”

Para el cantante, el secreto de esa confianza que se tejió tuvo un motivo: “Nunca le pedí nada, en absoluto”.

Para el cantante salteño quedar asociado a la década menemista no lo perjudicó para nada porque no cumplió ningún papel político. “Quizás si hubiese tenido algún cargo me podrían involucrar como menemista”. No obstante, admitió que el presidente le “tiro” la idea de ser candidato a gobernador de Salta. “Me dijo ‘Ricky, con tu carisma, con tu forma de ser, que vos venís de muy abajo, sería una muy buena oportunidad que te candidatearas como gobernador de Salta, porque te veo con mucha llegada al público. La gente te quiere mucho’. Pero no fue que me dijo yo te propongo, yo te apoyo. Quedó ahí, como una idea. De cualquier manera, hice un estudio de mercado en Salta. La gente fue muy honesta. Cuando yo iba a las casas a hablarles, a decirles qué les parecía si yo me candidateara, me respondían ‘mira hijito, yo ya le prometí mi voto a tal candidato, porque me mandó ladrillos, me mandó chapas para mí mi rancho’. Entonces dije no me voy a meter en este tema político, no voy a poder cumplir”.

A la hora de explicar cómo lo convocaron para la serie, Ricky dijo que, como todo en su vida, pareció una casualidad. “Sonó el teléfono y me dijeron ‘hablamos de la producción de Amazon’. Así de simple”, manifestó.

El cantante también recordó que su carrera trasciende a la década del ’90 y contó una anécdota de su niñez, poco antes que con su familia se mudara a Buenos Aires: “Cuando tenía cinco años, en la noche de Reyes, yo había pedido una bicicleta con una cartita que me ayudó a escribir mi madre. Llegó la noche y me encontré con un auto chiquitito de plástico. Me puse a llorar y mi mamá me consolaba diciendo: ´Hijito, no te enojes ni con Dios ni con los Reyes Magos, porque te van a hacer un gran regalo algún día. Ellos también son pobres igual que nosotros”.

También relató que su papá falleció cuando él tenía dos años. “Mi mamá quedó viuda muy joven. No teníamos casa, así que se empleó en una casa de familia para criarnos a mi hermana mayor y a mí, en la avenida San Martín al 400, frente al Parque San Martín. Ahí trabajaba mi padre como ornamental de los jardines. Y se ve que la humedad del piso, de estar siempre con los pies húmedos, se enfermó y falleció. Yo le prometí a mi madre que iba a estudiar, que iba a ser ingeniero y que le iba a comprar la casa que no teníamos. Siempre tuve esa determinación”, narró.

Con respecto a sus comienzos musicales, el salteño recordó que en su época de estudiante conformó conjuntos folclóricos, después de rock y que también cantaban temas melódicos que estaban de moda. “Una vez, ya en Buenos Aires, en un boliche llamado Mi Club, en Suipacha y Tucumán, donde se cantaba tangos, justo en la noche que Héctor Varela presentó ´Azúcar, pimienta y sal´, un señor empresario que estaba junto a Oscar Anderle, el que le escribía las canciones a Sandro, nos escuchó tocar y me llamó a su mesa. Me dijo: ‘¿Querés grabar un disco?’ Yo me quedé sorprendido. Él fue mi descubridor y me propuso grabar un disco infantil. Lo grabé y fue tanto el éxito en Córdoba que, en vez de ser éxito para los niños, fue éxito para los grandes”, recordó.

“Fue un éxito inesperado. Estaba “Cuidado con la bomba Chita”, por ejemplo. El disco funcionó con los mayores, no con los chicos. Entonces le dije al empresario que no podía ir de gira porque estaba estudiando; le había prometido a mi madre que iba a ser ingeniero, no artista. Él me convenció de probar seis meses con la música, y si no me gustaba, podía retomar los estudios. Así fue que aposté a esto. Pero cuando apareció ‘Que tendrá ese petiso’ ya tenía tres discos grabados”.

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