Desde el Comité Nacional de Prevención de la Tortura opinaron sobre la situación en nuestra provincia. Malas condiciones e imposibilidad de reinserción.
El representante en Salta del Comité Nacional de Prevención de la Tortura, Rodrigo Solá, habló sobre la sobrepoblación carcelaria en nuestra provincia, a la cual describió como «una olla a presión» cargada de malas condiciones para las personas privadas de su libertad.
En El Tribuno, el abogado dijo que en las cárceles y alcaidías de Salta hay personas que duermen en el piso, sin colchón o con restos de gomaespuma. Agregó que hay falta de cupos laborales y un acceso limitado a la educación. También escasez de equipos técnicos. Señaló que existen reclamos persistentes por la calidad y la cantidad de la comida.
«No hay psicólogos ni trabajadores sociales suficientes, no hay talleres para todos, no hay educación para que todos puedan acceder de la misma manera», dijo, y agregó que «no están dadas las condiciones generales» para que la reinserción se concrete de manera fácil.
«Es muy difícil generalizar, pero hay que decir que el propio sistema no puede responder a toda la población», agregó, e informó que el sistema carcelario de Salta tiene una sobrepoblación que ronda el 40 por ciento.
«El quiebre se da con la ley de transferencia de las competencias de microtráfico, en 2014», explicó Solá, a la hora de explicar la sobrepoblación. «El 75 por ciento de las mujeres que están en la Unidad 4 de Villa Las Rosas lo están por causas de microtráfico. No son grandes narcotraficantes, son el último eslabón, mujeres en situación de extrema vulnerabilidad», dijo.
A ese fenómeno se suman un mayor número de denuncias y condenas por violencia de género y delitos contra la integridad sexual. Por otro, cambios en la política judicial, como la implementación de juicios abreviados y penas cortas de cumplimiento efectivo. «Hoy encontramos personas con condenas de un año o dos años, pero en cárcel. Hace quince años esas penas eran condicionales», explicó.
«Cuando hablamos de un 40 por ciento de sobrepoblación, hablamos de una olla a presión. En esos niveles, cualquier conflicto menor puede escalar y terminar en un motín o en una tragedia», siguió.


