Henry Douglas Macharaga era de Zimbabwe. Trabajaba desactivando explosivos utilizados en antiguas exploraciones de YPF en Tartagal. A un mes de su muerte la empresa para la que trabajaba – The Development Initiative – emitió un comunicado.
«Trabajar en esta industria conlleva sus desafíos y Henry pagó el máximo sacrificio por la seguridad de los demás», sintetizó el martes último Hugh Morris, director general de TDI, en la cuenta de esa empresa en la red social Linkedin. Henry integraba el equipo encargado de desactivar los explosivos petroleros sembrados por YPF en el norte salteño durante el siglo pasado.
Douglas Macharaga falleció el 17 de agosto en horas de la tarde. Según preciso el fiscal Gonzalo Vega a la sección local del diario Página 12, la muerte se produjo en un punto entre Tartagal y Coronel Cornejo en las inmediaciones de la línea sísmica CU33. «Murió cerca de los tanques de YPF, de la ruta nacional 34 unos 200 a 300 metros hacia el oeste, en terrenos de la Finca San José de Pocoy».
El 26 de agosto pasado, el medio de Zimbabwe, ZimLive, dio cuenta del drama que atravesaba la familia del trabajador africano para costear la repatriación de los restos y reclamaban a TDI «que ayude urgentemente con la repatriación de su cuerpo y brinde apoyo económico a la joven familia» compuesta por la viuda y dos hijos de la pareja.
La muerte de Henry también puso sobre la mesa el problema que representan los boosters sísmicos que alguna vez empleo YPF para sus exploraciones en el norte salteño durante el siglo XX. De hecho, es la petrolera nacional la que contrató a TDI para remover los boosters sísmicos. La presencia de TDI en el norte salteño se remonta a enero de 2025, “cuando medios tartagalenses cubrieron una protesta de 25 operarios oriundos del norte salteño, encargados de realizar la búsqueda, extracción y disposición de estos explosivos. FM Alba recordó que el grupo había sido cesanteado en 2023 bajo promesa de retomar los trabajos, pero que este año YPF SA acordó con otra empresa”, recordó el medio citado.
El grupo de operarios de TDI se sumó en 2025 a los efectivos de la división explosivos de Gendarmería Nacional que ya trabajaba en la desactivación de boosters desde el 2000 en el marco de la causa 133/1999 caratulada «Autores a establecer s/infracción al artículo 189 bis, primer párrafo, modificado por ley 25.886». Ese expediente se inició cuando dos trabajadores de una contratista local que cavaban zanjas con una pala mecánica para soterrar caños del Gasoducto Atacama encontraron boosters en las inmediaciones del paraje Zanja Honda, pocos kilómetros al norte de la ciudad de Tartagal.
Sandro Leguizamón, periodista de Colonia Santa Rosa, aseguró a la sección local del diario Página 12 que en el departamento Orán, operarios de TDI trabajan al menos desde abril pasado. Según consta en el expediente federal, desde 1999 es Gendarmería el organismo que reporta la cantidad de booster sísmicos detonados de manera controlada y la cantidad de trotyl desactivado con el mismo procedimiento.
“Hasta donde pudo relevar este diario entre febrero de 1999 y 2022 se habían removido y detonado 44.003 boosters sísmicos (casi todos de origen peruano), mientras que se habían desactivado 29.129,37 kilos de trotyl. Gendarmería también informó sobre qué líneas trabajó, aunque solo en tres ocasiones (en 2000, 2007 y 2012) detalló con precisión los puntos de extracción georreferenciados, todos ellos situados al oeste de la ciudad de Tartagal”, preciso Salta 12.

