Según un estudio elaborado por la ONG Argentinos por la Educación, si la infraestructura y la oferta educativa actuales se mantienen la cobertura podría pasar del 87% registrado en 2024 a un 98% hacia 2027.
Hace un tiempo en que los especialistas advierten sobre la fuerte caída de los nacimientos en Argentina los impactos que ello puede tener en el sistema educativo en general. El informe elaborado por Sebastián Kiguel, María Sol Alzú y Martín Nistal de la ONG mencionada estima que si se aprovecha la infraestructura ya existente la cobertura del jardín de infantes podría pasar del 87% actual al 98% en apenas tres años.
¿La razón? La abrupta caída de la natalidad en nuestro país reduce la cantidad de chicos que ingresan al sistema. Esa realidad se replica en Salta. Es más, en el pasado mes de febrero la misma ONG publicó el informe “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” que daba cuenta del fenómeno. El mismo calculaba que la matrícula escolar tendría una caída del 27 por ciento en 2030, lo que equivale a 1.200.000 millones de estudiantes en todo el país. Con estos datos, entre 2023 y 2030 habrá 43.506 alumnos menos en Salta y el promedio de alumnos por docente pasará de 16 a 12.
Puesta a opinar al respecto, la ministra de Educación de Salta, Cristina Fiore, habia declarado que la provincia trabaja ante el escenario de baja de la tasa de natalidad que alcanzó un 40.1 por ciento entre 2014 y 2023. De todas maneras, dijo que por el momento esta merma en la población más joven no afectó significativamente en el alumnado salteño, que involucra unos 460 mil estudiantes.
Ahora, la misma ONG difundió el informe de Kiguel, Alzú y Nistal en el que aseguran que si la infraestructura y la oferta educativa actuales se mantienen, la cobertura del nivel inicial podría pasar del 87% registrado en 2024 a un 98% hacia 2027, acercándose a una virtual universalización. La proyección surge del análisis demográfico. Entre 2016 y 2025, la población de niños de entre 3 y 5 años se redujo un 31%, al pasar de 2,25 millones a 1,56 millones. Para 2030, las estimaciones indican que ese grupo etario volverá a disminuir otro 16%, hasta alcanzar aproximadamente 1,31 millones de niños.
“En términos absolutos, esto significa que dentro de cuatro años habrá cerca de 250 mil chicos menos en edad de asistir al jardín de infantes. La consecuencia inmediata es que muchas de las vacantes creadas durante los años de expansión educativa podrían quedar disponibles”, destacó el diario Perfil que accedió al informe. Para los especialistas, el fenómeno representa una suerte de «bono demográfico educativo».
“Las diferencias actuales muestran por qué el desafío sigue vigente. Mientras la sala de 5 años se encuentra prácticamente universalizada, con una cobertura nacional del 99%, y la sala de 4 alcanza el 87%, la sala de 3 años continúa siendo el eslabón más débil del sistema. Apenas el 58% de los niños de esa edad asiste al sistema formal de educación inicial”, agregan.

