Rodolfo Laufer compartió esa parte del trabajo “La CGT clasista de Salta. Radicalización obrera y peronismo revolucionario en los años 70”. Una particular experiencia sindical conducida por “la fuerza revolucionaria más importante de la provincia” de entonces: el Frente Revolucionario Peronista.*
El libro forma parte de la Colección Pasado y Presente de la clase obrera en Argentina y su autor es doctor en Historia por la UBA. Se trata de Rodolfo Laufer, quien libero la lectura de la introducción del trabajo que ya fue presentado en la Feria Internacional del Libro y que pronto podrá adquirirse en las librerías. Acá reproducimos ese extracto que pincela un periodo en donde el cielo parecía estar al alcance de las manos para las militancias revolucionarias de entonces.
Introducción
Y mi guitarra ya no suena de tanto remojo. Por un lado el rocío y por el otro el llanto de mis ojos. Los que abrazamos la causa de obreros, aborígenes y campesinos, nos damos con adversidades que se aparecen por todos lados, como el atajacaminos. Pero activistas y militantes tenemos que ser como el quebracho y el tala, que ni la suerte mala nos hace retroceder. (Juan Carlos Salomón. Dirigente del Frente Revolucionario Peronista y asesor gremial de la CGT clasista de Salta)
El 15 de junio de 1973, centenares de trabajadores irrumpieron en la sede de la CGT salteña, expulsaron a las cúpulas gremiales y designaron un Triunvirato Normalizador que declaró públicamente que procedería a la normalización de la central y del movimiento obrero local sobre bases “clasistas, antiimperialistas y peronistas”. A pesar de su brevedad, la experiencia de la CGT clasista de Salta tendría un fuerte impacto en la provincia y lograría una rápida proyección nacional, colocando a esta provincia en el mapa del sindicalismo combativo y clasista que se extendía en la Argentina de los años 70.
El Cordobazo de mayo de 1969 constituyó un punto de inflexión en la historia argentina. Al tiempo que quebró los planes de la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía, abrió en el país, y especialmente en la clase trabajadora, un período de intensa movilización social y radicalización sindical y política. En combinación con un contexto internacional fuertemente convulsionado, el «Mayo Argentino» desencadenó una situación de crisis orgánica que ensanchó los horizontes políticos y dio lugar a la constitución de una fuerza social con proyectos revolucionarios, antiimperialistas y anticapitalistas. Si bien el foco de este proceso de radicalización obrera estuvo ubicado sin dudas en la provincia de Córdoba, en distintos puntos de la Argentina fueron emergiendo por esos años, con distintas intensidades y ritmos, importantes expresiones sindicales con posicionamiento y acciones radicalizadas que contrastaban fuertemente con un sindicalismo hegemonizado por sectores burocráticos y negociadores o directamente aliados a las patronales y la dictadura.
El sindicalismo clasista fue parte destacada de este fenómeno. A partir de la experiencia paradigmática desarrollada en las fábricas de Fiat en Córdoba por el Sindicato de Trabajadores de Concord (SITRAC) y el Sindicato de Trabajadores de Materfer (SITRAM), el clasismo se fue constituyendo como una estrategia y una corriente sindical específica en el movimiento obrero argentino. Una corriente que se planteó la recuperación de los postulados de la lucha de clases, la revolución, el antiimperialismo y el socialismo, lo que se tradujo en una práctica intensamente democrática y una combatividad intransigente. Su ejemplo e influencia se extendieron hacia otros gremios de la provincia mediterránea y de todo el país. En términos de fuerzas políticas, confluyeron allí tanto sectores de la izquierda marxista como del peronismo revolucionario, lo que configuró un espacio heterogéneo, pero claramente identificable por propios y ajenos. De este modo, las distintas tendencias políticas que actuaron al interior del clasismo, las características de cada fracción obrera en la que este arraigó y los momentos políticos en que emergieron, darían luz a una variedad de experiencias clasistas con rasgos particulares.
Siendo la CGT clasista de Salta una de las manifestaciones usualmente reconocidas de este proceso, llama la atención el gran desconocimiento que, a cinco décadas de los hechos, aún persiste sobre el caso. Las producciones históricas sobre este período de la historia salteña se han focalizado en la política provincial durante el gobierno de Miguel Ragone (1973-1974) y en el vasto proceso represivo iniciado en los años previos al golpe de 1976. Pero en cuanto a la historia de la clase trabajadora y el movimiento obrero de Salta en las décadas del 60 y 70, persiste aún un importante retraso. Junto a las referencias tangenciales que pueden hallarse en los trabajos recién citados, como veremos más adelante, en los últimos años se han producido aportes parciales sobre algunas organizaciones y luchas obreras de la provincia, como la Federación Única de Sindicatos de Trabajadores Campesinos y Afines (FUSTCA), el Salteñazo y el Animanazo. Pero los trabajos son aún incipientes y fragmentarios, lo que ha contribuido a que sigan prevaleciendo visiones a mi entender erróneas sobre el proceso de la CGT clasista, muchas veces representada como una acción realizada por sectores juveniles ajenos al mundo sindical, como un fenómeno meramente superestructural o como un capítulo marginal de la interna peronista local.
En el mismo sentido, a pesar de los avances que han tenido los estudios sobre las organizaciones de la izquierda marxista peronista de la época, la presencia de estas en la provincia de Salta permanece en lo principal inexplorada. En particular el Frente Revolucionario Peronista (FRP) – Ejército de Liberación Nacional (ELN) dirigido por Armando Jaime y Juan Carlos Salomón, la fuerza revolucionaria más importante de la provincia y dirección del proceso de la CGT clasista, sigue siendo en muchos aspectos una incógnita. Asimismo son escasas las referencias a la actuación en Salta de otras organizaciones, como Montoneros, Vanguardia Comunista (VC), el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) y el Partido Comunista (PC).
En los años ‘70, Salta era una provincia basada centralmente en la agroindustria y tradicionalmente dominada por un reducido grupo de familias empresarias que se habían configurado como una oligarquía local asociada a capitales nacionales y extranjeros. Desde el golpe de 1955, en el peronismo provincial se había ido profundizando la diferenciación social y de proyectos políticos, conformándose un grupo crecientemente radicalizado encabezado por Armando Jaime y Juan Carlos Salomón. El movimiento gremial, débil, burocrático y controlado por unos pocos las cuales, como ya señalamos, la que mayor peso alcanzó fue el Frente Revolucionario Peronista.sindicatos urbanos, arrastraba aún la división que se había producido durante la «Revolución Argentina» entre participacionistas, negociadores y opositores. Pero, al mismo tiempo, en este período la provincia fue escenario del ciclo de movilización social y radicalización política desatado desde el ‘69, lo que se plasmó en una serie de rebeliones obreras, estudiantiles y populares y en el incipiente desarrollo de grupos sindicales combativos y antiburocráticos que contrastaban con las pugnas faccionales predominantes en el sindicalismo local. Junto con esto, se fueron conformando también distintas organizaciones revolucionarias, de filiación peronista y marxista, dentro de las cuales, como ya señalamos, la que mayor peso alcanzó fue el Frente Revolucionario Peronista.
Tras las elecciones de 1973 que marcaron el retorno del peronismo al gobierno nacional y la asunción de Miguel Ragone como gobernador, la provincia se sumó a la oleada de movilización social que surcaba la Argentina, lo que atizó el impulso antiburocrático en el ámbito sindical. Al calor de esto, y aprovechando un momento de crisis y enfrentamientos entre los agrupamientos tradicionales del gremialismo salteño, irrumpió un nuevo actor conformado por distintas expresiones sindicales y encabezado por la corriente clasista ligada al FRP, que llevó adelante la toma del local cegetista y dio inicio a la experiencia de la “CGT clasista”. El fuerte protagonismo de los obreros de la agroindustria tabacalera y los trabajadores rurales, así como la decisión de tomar el local de la CGT provincial, constituyeron interesantes singularidades dentro del sindicalismo clasista de la época.
La CGT clasista salteña, rápidamente dirigida por la militancia del FRP, llevó adelante durante poco más de un mes una intensa labor que extendió sus apoyos obreros en la provincia y nacionalmente y la mostró como un desafío real para la hegemonía de las direcciones sindicales tradicionales. Desde el principio la experiencia tuvo un importante contenido político y estuvo fuertemente imbricada con el complejo escenario político provincial y nacional de 1973, lo que marcó tanto su nacimiento como su declive. Cuando la dirección del movimiento peronista desató la ofensiva en pos de la ortodoxia política y el verticalismo sindical, varios de los aliados iniciales se fueron distanciando y se produjo la arremetida contra el clasismo salteño. El desalojo policial del local cegetista y la intervención fue un punto de inflexión. A partir de entonces, la CGT clasista seguiría actuando “desde el llano”, más como un agrupamiento gremial que una central obrera, mientras las cúpulas sindicales avanzaban en la normalización de la CGT Salta y la represión estatal y paraestatal cobraba cada vez más fuerza en la provincia.
El presente trabajo fue realizado en el marco de mis indagaciones sobre el sindicalismo clasista cordobés de los años 70, centradas en las experiencias de SITRAC-SITRAM y el SMATA Córdoba. Desde mi punto de vista, las particularidades de un proceso desarrollado en el noroeste argentino, protagonizado por trabajadores de la agroindustria y rurales, y liderado por una corriente del peronismo revolucionario, pueden contribuir a ampliar y complejizar los estudios acerca del sindicalismo clasista de los años 70, un fenómeno muchas veces asociado exclusivamente al caso cordobés, a las industrias dinámicas y a la izquierda marxista.
La investigación se llevó a cabo en su mayor parte en el año 2017, y una primera versión apareció publicada en el año 2018 en el Anuario del Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina (PIMSA). Junto con el relevamiento de la bibliografía específica, para la reconstrucción del proceso efectuamos entrevistas a dirigentes de la CGT Salta, del sindicalismo local y militantes del peronismo revolucionario y las izquierdas, y relevamos la prensa escrita de la provincia, documentos sindicales y una serie de materiales del FRP (declaraciones, volantes, entrevistas, su periódico y su revista teórica), así como publicaciones de la izquierda marxista y peronista.
El capítulo 1 tiene como objetivo reponer el contexto histórico en el que surgió en la Argentina el sindicalismo clasista y realizamos una caracterización general de este fenómeno. En el capítulo 2 ofrecemos un panorama de la historia política y sindical de la provincia de Salta, para concentrarnos en el proceso de radicalización política y sindical desarrollado bajo la dictadura de la «Revolución Argentina» (1966-1973). El capítulo 3 se ocupa extensamente de la experiencia de la CGT clasista, estableciendo las condiciones que permitieron su irrupción tras el retorno del peronismo al gobierno, sus posicionamientos y la extensión de sus apoyos, la resistencia a las presiones para liquidar el proceso y su evolución tras la intervención de la central obrera. Finalmente, ofrecemos algunas conclusiones sobre el caso y su ubicación y particularidades como parte de las experiencias obreras radicalizadas y clasistas de la Argentina de los años 70.
* El escrito completo que incluye las notas al pie de página puede leerse en el siguiente enlace: https://www.academia.edu/119957693/Laufer_Rodolfo_La_CGT_clasista_de_Salta_Radicalizaci%C3%B3n_obrera_y_peronismo_revolucionario_en_los_a%C3%B1os_70_Grupo_Editor_Universitario_2024_Introducci%C3%B3n_


