El gobierno libertario derogó las pautas de patentabilidad vigentes desde 2012 como parte del acuerdo comercial firmado con Washington en febrero. La medida impactará en el precio de los medicamentos y limitará la producción de genéricos nacionales.
El gobierno de Javier Milei eliminó la normativa que permitía a los laboratorios argentinos de medicamentos genéricos utilizar datos de empresas estadounidenses para comercializar fármacos a menor costo. La decisión se formalizó mediante la Resolución Conjunta 1/2026, suscrita por los Ministerios de Salud y Economía junto al Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).
La medida deroga las pautas de patentabilidad para invenciones en el sector farmacéutico que regían desde 2012 y constituía una exigencia histórica de sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Fue una de las condiciones del Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco que la administración de La Libertad Avanza firmó con la administración de Donald Trump en febrero de este año.
A partir de la nueva normativa, el INPI recupera la atribución de evaluar cada solicitud de patente de manera individual, aplicando los requisitos generales de novedad, actividad inventiva y aplicación industrial previstos en la Ley de Patentes. Además, para el reconocimiento de medicamentos, el organismo aceptará los procedimientos y certificaciones de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, lo que implica una pérdida de soberanía regulatoria en materia sanitaria.
Lejos de reconocer el costo que la medida tendrá para la industria farmacéutica local, el Gobierno la presentó como un logro. «Argentina vuelve al mundo», celebró en sus redes el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien sostuvo que «con la derogación, Argentina se alinea con los estándares internacionales de propiedad intelectual». Sin embargo, la norma abre la puerta a fórmulas con al menos 20 años de antigüedad y restringe el acceso a nuevas formulaciones de medicamentos modernos de uso reciente.
El acuerdo con Washington incluye además compromisos vinculados al acceso preferencial de productos estadounidenses al mercado argentino, entre ellos medicamentos, dispositivos médicos, maquinaria, tecnología, automotores y productos agrícolas, en condiciones favorables para las industrias norteamericanas.
Sturzenegger, según informó Página 12, aclaró que la derogación rige hacia adelante y que los productos farmacéuticos ya disponibles en el mercado «no se verán afectados y podrán seguir comercializándose sin restricciones». El Gobierno argumenta que la medida busca generar «condiciones de previsibilidad y seguridad jurídica que faciliten la introducción de innovaciones», aunque sus críticos advierten que el principal beneficiado será la industria farmacéutica transnacional en detrimento de los laboratorios nacionales y del acceso a medicamentos asequibles.

