El presupuesto de la agencia espacial nacional acumula una caída de cuatro puntos cada diez desde 2023. Más de 40 trabajadores abandonaron el organismo mientras el gobierno de Milei celebra logros construidos por instituciones públicas desfinanciadas.
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) perdió más del 10% de su planta desde que asumió la actual gestión nacional. El presupuesto 2026 registra una baja del 20% respecto de 2025 y acumula un recorte del 40% en relación a 2023, con renuncias y despidos encubiertos que redujeron la dotación de 294 a 254 personas.
Los trabajadores del organismo advierten sobre la paralización de proyectos, la obsolescencia de la infraestructura y la pérdida de conocimiento acumulado. Emiliano Baum, responsable de Tecnologías de la Información del área de estaciones terrenas, señaló que «desde el inicio de la gestión, el gobierno no ejecutó las compras necesarias para reponer el parque tecnológico de la Conae y su presupuesto cae en picada, al igual que en el resto de los organismos de ciencia y tecnología».
Baum precisó que «la mayoría de los proyectos están prácticamente paralizados, con excepción del SABIA-Mar, que se encuentra en su etapa final, y la Base Belgrano 2 en la Antártida», y confirmó que el proyecto Tronador —que hubiera permitido al país completar todas las etapas del ciclo espacial— «fue desactivado definitivamente».
Según informó el medio Tiempo Argentino, el personal exige incorporación a planta permanente, recomposición salarial y la asignación de recursos para la continuidad de los proyectos. A contramano de la retórica de reducción del Estado, los últimos ingresos al organismo correspondieron a funcionarios sin trayectoria en el sector. Baum advirtió que las bajas afectan casi en su totalidad a «personal técnico-científico», lo que «pone en jaque al organismo y compromete seriamente sus funciones centrales».
En ese contexto, el gobierno presentó a fines de 2025 las Bases para el Desarrollo Espacial Argentino y reivindica como logro propio la inclusión del microsatélite ATENEA en la misión Artemis II de la NASA. Sin embargo, ese satélite fue diseñado por universidades e instituciones públicas que atraviesan la misma crisis presupuestaria que la Conae. Noel de Castro, ingeniera biomédica candidata a convertirse en la primera argentina en viajar al espacio, presentó ante el Congreso un proyecto para declarar al sector espacial de interés estratégico nacional.
Mientras el relato oficial coloca al Estado al frente de un plan espacial soberano, los datos del propio organismo reflejan que el sector es uno de los más afectados por los recortes que atraviesan la ciencia, la tecnología y la educación superior en Argentina.

