sábado 20 de abril de 2024
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Denuncia | Coreanos en estado de ebriedad agredieron a una pareja en un lujoso edificio del centro salteño

Una mujer y su esposo fueron atacados por un grupo de extranjeros que causaban desórdenes en un edificio del microcentro capitalino. La policía no pudo identificar a los agresores, que siguen viviendo en el mismo lugar.

La víctima, Lorena Fernanda M.C., denunció que el pasado domingo 8 de octubre, cerca de la madrugada, sufrió una violenta agresión por parte de cinco coreanos que se alojaban en el mismo edificio de alta categoría donde ella y su pareja pernoctaban.

Según relató, los extranjeros llegaron al edificio peleándose entre sí y luego se dedicaron a patear las puertas de los vecinos, hasta que llegaron a la suya. Su esposo, abogado de profesión, salió a reclamarles por la violencia y los filmó con su celular para tener una prueba.

Esto enfureció a los coreanos, que no hablaban español, y lo atacaron con golpes y patadas, tirándolo al suelo. Ella salió en su defensa e intentó separarlos, pero recibió un golpe en los glúteos y otro en el rostro, que le dejó secuelas visibles, informa El Tribuno.

El portero del edificio logró separar a los agresores y asistir a la pareja, mientras ella llamaba al 911. Minutos después llegó la policía y demoró a dos de los coreanos, mientras los otros se escondieron en el quinto piso.

La mujer y su esposo se dirigieron a la comisaría 1 a hacer la denuncia penal y luego ella tuvo que ser atendida en la Clínica Güemes por las lesiones sufridas. Sin embargo, días después no recibieron ninguna respuesta de la fiscalía ni del consorcio del edificio.

A medida que pasaban los días, la joven y su pareja se encontraron con una total falta de respuestas y seguridad. A pesar de las gestiones realizadas con la fiscalía y la empresa a la que pertenecen los agresores, la situación no ha sido resuelta. La falta de intérpretes y las dificultades de comunicación se convirtieron en un problema evidente en este caso.

La pareja se vio obligada a tomar una decisión drástica: abandonar el edificio en busca de un lugar más seguro para vivir. A pesar de no tener nada en contra de las personas involucradas, ella exige garantías de seguridad tanto de la Justicia como de los propietarios y del consorcio del edificio, que se mantuvo notablemente ausente durante todo el proceso.

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