sábado 2 de marzo de 2024
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Ayudar hasta morir | “Lo que tenía era desgaste físico, mental y estrés” dijo el hermano del médico salteño fallecido por COVID

Grandes medios del país hablaron de Santiago Gerónimo, el profesional de la salud que se desempeñaba como Jefe de Guardia del Hospital Arturo Illia de Alta Gracia. El desgarrador testimonio de su hermano Marcelo desde Córdoba.

Fue hoy en el programa CUARTO OSCURO que se emite por el aire de FM La Cuerda (104.5). A través de la periodista Vanesa López, Marcelo Gerónimo habló desde la provincia mediterránea a la que llegó hace unos días para acompañar a su hermano que falleció ayer tras haber estado internado en terapia intensiva bajo el diagnóstico de neumonía por coronavirus con complicaciones por insuficiencia respiratoria severa.

“La verdad que no le encuentro una explicación. Mi hermano era un chango joven de 44 años, médico, vacunado contra el COVID con su segundo componente colocado en enero, jugaba al tenis, hacía boxeo. Un tipo sano”, dijo con la voz entrecortada Marcelo Gerónimo, hermano de Santiago cuya muerte conmocionó a los grandes medios del país y a los Córdoba, provincia en donde el salteño se desempeñaba como Jefe de guardia del Hospital Arturo Illia de Alta Gracia.

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Hubo una pregunta obligada en la charla que Gerónimo entabló con el programa local: qué enseñanzas extraer de la tragedia que se vive cuando la sociedad se desliza hacia el relajamiento de los cuidados. Marcelo respondió así. “A todos hay que decirle que el virus no te da tiempo. Mi hermano me decía ´el virus te muele el alma, te muele la vida, venis en una picada en la que no podes frenar y te mata´. Cuando uno no toma conciencia lleva el problema a la casa y afecta a la familia”, relató.

Al ser consultado sobre la enorme cobertura mediática que recibió el caso, Marcelo lo explica al hecho de que su hermano era un excelente profesional. “Tres especialidades, una enorme vocación de servicio y generoso para ayudar a la gente. Era buena persona. También influyó que estuviera vacunado con las dos dosis, lo trataran con suero equino, suero de convaleciente, hibuprofeno inhalado. Hizo todo, pero la enfermedad se lo llevó. Cuando lo pienso, digo que no generó anticuerpos y no pudo frenar la enfermedad. Capaz que la Sputnik no está cubriendo la cepa actual, pero en realidad creo que lo que tenía mi hermano era un desgaste físico, mental y un estrés por todo lo que trabajo en la pandemia. Acá en Córdoba es una vergüenza. Un poco de orgullo me da estar en Salta porque acá es una vergüenza lo que le pagan a los profesionales. Mi hermano tenía que trabajar en tres guardias para poder mantener una familia tipo de dos hijos y una mujer”, lamento.

En ese punto, se le pidió relatar cómo es el trabajo de quienes están en la primera línea de batalla y cuyos esfuerzos muchos no valoran por ignorancia o simple indiferencia. Marcelo recurrió entonces al testimonio personal como coordinador de terapia intensiva de un sanatorio en la capital salteña: convivencia diaria con el COVID, jornada que empieza a las 7 de la mañana y concluye cuando vuelve a su casa a las 23 horas. “Trabajamos en una lucha sin cuartel y con la impotencia de la falta de recursos y la de tener que trabajar en cuatro lugares para tener un poco de dinero. Obviamente que los médicos están desgastados y ese desgaste lleva a varias cosas. A estar pensando siempre en la complicación del paciente y que algunos – no la mayoría – se terminan haciendo amigos de la muerte. Es cuando concluyen que el paciente se salva si tiene el sistema inmune fuerte y si le va mal es COVID y punto”, relato.

Aunque Marcelo dijo estar seguro que la situación que vivimos se mantendrá un buen tiempo más, también resaltó también que la experiencia es mayor y que por lo tanto muchas cosas podrían mejorarse. “Las personas a las que hemos votado tendrían que tomar cartas en el asunto. ¿Por qué en una terapia con 6 camas para COVID solo hay 3 cascos Helmet? Porque falta plata o dicen que no hay plata. Entonces un paciente pasa de una maquina con reservorio directamente al respirador. Y de repente los políticos se subieron el sueldo el 41%. Esas son las cosas que no entiendo. Las prioridades. ¿Por qué siempre pisoteada la salud o la educación?”, se preguntó.

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