Néstor Sánchez dijo que hay conexiones entre la actualidad y lo que ocurrió en 1975 y también con otras medidas ortodoxas como las de la última dictadura y los gobiernos de Carlos Menem y Mauricio Macri.
Hoy se cumplen cincuenta años del Rodrigazo, el plan económico anunciado por el ministro de Economía de Isabel Perón, Celestino Rodrigo, que bajo la influencia de José López Rega introdujo un fuerte ajuste que causó una gran devaluación, suba de tarifas y precios.
En Cuarto Oscuro, de FM La Plaza, el periodista salteño especializado en economía, Néstor Sánchez, analizó aquel episodio y lo relacionó con los distintos ajustes realizados por otros gobiernos, incluido el de Javier Milei.
Sánchez relató que el Rodrigazo «fue el primer plan de ajuste brutal que se hizo por parte de un gobierno democrático». «Anteriormente habíamos tenido ajustes y siempre se intentaron implementar con gobierno dictatoriales. Celestino Rodrigo está impulsado por José López Rega y le mete una política de stock muy dura, con una devaluación muy significativa, lo cual impacta en los precios y una ruptura muy fuerte dentro del peronismo mismo», siguió.
«Once meses antes había muerto Perón, Isabel no encontraba el rumbo y se apoyaba en López Rega, que dice hay que convencer a los cabezas duras y tenemos masas listas para ablandarlas», recordó, describió a aquel gobierno «supuestamente democrático» como parte de un conflicto interno peronista entre la tendencia revolucionaria con la ortodoxia.
«Rodrigo dura 46 días, mete un plan de ajuste de una ortodoxia brutal y nace una nueva Argentina. No llegó a congelar salarios pero sí implementó un fuerte incremento de tarifas, muy fuerte devaluación del peso, y dieron algunos aumentos compensatorios que no llegaban a compensar el incremento de precios. La Argentina de ahí andaba entre 2 y 3 por ciento de desocupación. Era una Argentina productiva con inflación menor a la que tiene Milei ahora. Con créditos bancarios donde los bancos funcionaban. Y esto rompe el esquema de precios», relató.
Sánchez señaló que en ese momento el dólar «pasó de 10 pesos a 26». Y agregó: «Como que hoy pase de 1000 a 2600».
«La luz subió un 50 por ciento para las casas de familia y 75 para las industrias. Fue una ruptura del pacto que mantenía unido al peronismo y ahí la CGT rompe con todo eso. Termina con Cafiero de ministro de Economía, que se va poco antes del golpe del 76», relató.
«En realidad ahí es cuando empieza a tener presencia fuerte el dólar en Argentina. Era un componente marginal. No era la bimonetariedad. Yo trabajaba en un banco en ese momento. Tenía 24 años. No pensábamos en dólares», siguió y señaló que «el que produce una monstruosidad que es el eje de todo es el gobierno militar del 76, que asume con una deuda externa de 5 mil millones y la entrega con casi 40 y pico mil».
«Ahí Argentina abandona la cultura del trabajo y se mete en la de la especulación. Es la ley de entidades financieras con la tablita de Martínez de Hoz, que es un calco de lo que está haciendo Caputo ahora con otras herramientas», siguió.
«Ahí el dólar entró en la cabeza de los argentinos», dijo, y agregó que si bien son períodos distintos, «hay conexión» con el presente. «Las políticas de ajuste ortodoxas las ves en el Rodrigazo, en Krieger Vasena, en Menem, en Macri. Los patrones son más o menos los mismos. Un país con 2 por ciento de desocupación, buenos niveles educativos. Y el Rodrigazo rompió todo. Tenías expectativas positivas», dijo.
Para Sánchez, el contacto entre el pasado y el presente es tanto que aseguró que «esto ya lo vivimos». Y anticipó: «Esto termina mal. Si llegan a las elecciones, (será) después de las elecciones».

