Hugo Yasky y Hugo Godoy firmaron una carta pública que recibe al pontífice, quien llega este domingo al país. El documento detalla la caída del salario mínimo, la supresión del salario de la economía popular y el aumento del desempleo juvenil.
La CTA de los Trabajadores y la CTA Autónoma enviaron una carta pública al papa León XIV, en la que describen una situación de «precarización» y «endeudamiento» entre los trabajadores públicos y privados. El texto lleva la firma de sus titulares, Hugo Yasky y Hugo Godoy, y responsabiliza a las políticas del presidente Javier Milei.
Los gremios sostienen que “casi la mitad de los ocupados lo hacen en condiciones de informalidad” y que el Salario Mínimo, Vital y Móvil “perdió un 40% de su valor real en los últimos tres años y alcanza apenas para cubrir la mitad de una canasta básica”. Sobre el empleo joven y la infancia, la nota consigna que “el desempleo juvenil supera el 16% y la pobreza entre los niños y niñas menores de 14 años asciende al 45%”.
En relación con la economía popular, el documento indica que su salario “perdió un 75% de su poder adquisitivo y este año ha sido suprimido definitivamente por el gobierno, afectando a más de 900 mil trabajadores”. Las centrales agregan que “las familias han tenido que recurrir al endeudamiento y al flagelo de las apuestas, legales e ilegales, que se ha extendido entre los hogares de menores recursos”.
Las organizaciones señalan que el Gobierno dirigió “un trato cruel hacia sectores que demandan un mayor compromiso social”, entre ellos jubilados, personas con discapacidad y comunidades originarias. Y afirman que “esta crueldad estatal no solo se ha manifestado en el abandono, sino también en la represión de las protestas frente a los justos reclamos”.
En ese marco, denuncian que “han disparado a mansalva con balas de goma y gases lacrimógenos contra jubilados, personas con discapacidad, niños y jóvenes, hasta casi asesinar a un fotógrafo y trabajador de prensa, como fue el caso de Pablo Grillo”. La carta también cuestiona al mandatario, que según el texto “insulta, amenaza y sostiene permanentemente discursos de odio” con repercusiones en redes y en la violencia física, entre ellas los femicidios.
Hacia el cierre, las centrales piden al pontífice una guía frente al contexto actual: “en tiempos complejos para nuestro pueblo y para los y las trabajadores/as del mundo, sus palabras y su guía pastoral constituyen un faro de esperanza y un llamado permanente a construir un sistema económico y social centrado en la persona humana y no en la exclusión”.

