El padrón creció de unas 1.680 personas a principios de año a 2.080 en la actualidad. Las bajas, en cambio, se limitan a una o dos por mes.
El Registro Provincial de Deudores Alimentarios Morosos registra un incremento cercano a los 400 casos en menos de 10 meses. En algunos períodos las bajas llegaron a cuatro, pero el promedio mensual se mantiene muy por debajo del ritmo de nuevas inscripciones.
La inscripción no es la primera medida ante un incumplimiento. Antes se agotan conciliaciones, mediaciones, intimaciones, apercibimientos y actuaciones judiciales. Las bajas proceden cuando el beneficiario alcanza la mayoría de edad, cuando las partes acuerdan un nuevo arreglo o cuando se cancelan las deudas que motivaron el ingreso, tal cual informó el Registro de Deudores.
Figurar en el listado impide ingresar a partidos de fútbol por los controles del programa Tribuna Segura, vigente en Salta desde hace más de un año. El sistema opera con el intercambio de datos entre el Poder Judicial provincial y los organismos nacionales, que los incorporan a los accesos de los estadios. Los jueces pueden además ordenar embargos sobre billeteras virtuales, restringir escrituras públicas y registros de derechos reales y, en ciertos casos, prohibir la salida del país.
El monto de la cuota depende de las necesidades de quien la recibe y de las posibilidades económicas del obligado. Con uno o dos hijos, suele oscilar entre el 20% y el 30% de los ingresos; con más de dos, puede alcanzar el 40% o el 50%. No existen valores automáticos y las partes pueden pactar montos fijos o porcentuales.
El trabajo informal dificulta los embargos por la falta de información precisa sobre los ingresos. También se proponen pagos en especie, como gastos escolares, deportivos, ropa o mercadería, que deben ser evaluados judicialmente y no sustituyen automáticamente la cuota. Los acuerdos tampoco garantizan el cumplimiento: hay personas que obtienen la baja y luego vuelven a ser inscriptas por nuevos incumplimientos.

