Desde noviembre de 2023, los combustibles registraron un aumento de 558%, muy por encima de la inflación y los salarios del período. El precio de la nafta súper pasó de $311 a superar los $2000 en la actualidad.
El impacto afectó directamente la capacidad de abastecimiento de la población. Un salario promedio del sector privado alcanza ahora para cargar 16,4 tanques de 50 litros, una caída del 38% frente a los 26,3 tanques que se podían abastecer en 2023.
La brecha entre el aumento de combustibles y otras variables económicas es significativa. Mientras la nafta súper se incrementó 588%, los salarios lo hicieron en 311% y la inflación acumulada se sitúa por encima del 373%. Este desfasaje respondió a la decisión del Ministerio de Economía de liberar los precios del sector tras la devaluación de 54% anunciada por el ministro Luis Caputo a inicios de la gestión.
La Fundación Encuentro cuestionó la política de fijación de precios internos pese a la capacidad productiva local. «Vaca Muerta bombea cada vez más petróleo propio y barato, y las refinerías trabajan al tope. Sin embargo, se decidió fijar el precio interno como si cada litro llegara importado desde el exterior. El resultado: pagamos valor internacional por un recurso que es nuestro», señaló el informe, según publica Infonews. La producción del yacimiento aumentó 47% entre agosto de 2025 y agosto de 2026.
El encarecimiento de combustibles generó efectos en cascada que alcanzaron a toda la población. El traslado hacia el transporte de mercaderías impactó en los precios de alimentos y bienes de consumo, con potencial para presionar la inflación hasta 2,5 puntos. De los $1,5 billones recaudados en concepto de Impuestos a Combustibles Líquidos en los últimos dos años y medio, solo el 26% se ejecutó en obra vial, mientras el resto permaneció en plazos fijos y bonos del Estado.

