«Hizo muchos destrozos, mucho daño al personal» | Acusan a ex titular de la Auditoría General salteña de ser «Al Capone»

Luis Mamaní, empleado del organismo provincial, aseguró que Gustavo Ferraris fue un déspota que maltrataba a todo el personal y generó pocos informes durante su gestión. «Más de ocho compañeros terminaron con psicólogo», agregó.

Un fuerte descargo contra Gustavo Ferraris realizó este martes Luis Mamaní, empleado de la Auditoría General de la Provincia. Describió al ex titular de ese organismo salteño como «Al Capone» y agregó que maltrató a todo el personal.

«Yo primero era notificador. Me sacaron, pasé a ser chofer. Me sacaron, terminé en mesa de entrada. Yo leía todos los expedientes que entraban en mesa de entrada a la mañana, me pasaron a la tarde», dijo Mamaní, que agregó que trabaja en la Auditoría desde hace quince años.

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En Cuarto Oscuro, de FM La Plaza, Mamaní aseguró que hoy la Auditoría «es un hervidero». «Está muy desprestigiada por el presidente que se fue», siguió, en relación a Ferraris. «Yo le digo Al Capone y sus sicarios», agregó. Y explicó que «se hacía lo que él quería o no se hacía», y habló de persecución a los empleados.

«Más de ocho compañeros terminaron con psicólogo. Algunos están todavía con psicólogo. Hizo muchos destrozos, mucho daño al personal, incluso a los auditores», siguió Mamaní. Aseguró que Ferraris buscaba «obediencia debida». «Los empleados tenían que pedir permiso para ir hasta el baño», dijo.

«Tenemos cargos para rendir. No se hizo nunca un concurso. Los nombraba a dedo. Cuando no le gustaba lo que hacías, te mandaba a otro lado. A uno lo puso de gerente, y como no le gustó lo que hacía, lo mandó a su anterior puesto de trabajo», detalló, y dijo que «él solamente quiere contar lo que le conviene, pero acá hay bastante hilo por tejer».

Mamaní dijo que Ferraris «se tomaba atribuciones que no corresponden». «Me hizo un sumario de que yo falsificaba recibos truchos de la provincia. Se comprobó que nada que ver. Que eran reales. Terminé internado en terapia. Cuando me desperté me dijeron que por el estrés laboral estaba perdiendo el riñón, y hoy estoy haciendo diálisis», agregó.

«Todos los presidentes que estuvieron antes que él, se presentaban anualmente entre quince y veinte informes. En los nueve, diez años de gestión, no sé si ha llegado a presentar diez informes», siguió Mamaní.

Ahora, sin Ferraris en el cargo, «todo el mundo está feliz», reconoció. «Dejamos de sufrir persecuciones. Hoy los auditores están trabajando como corresponde», dijo. «Ahora los auditores están trabajando a full y van a demostrar que ellos y el personal están trabajando», siguió, y pidió que Ferraris sea sometido a un juicio político y a una investigación.

«Lo que hizo es destrozar una institución, aparte de destrozar a las personas. La institución está descreída por los dichos de él», finalizó.

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