Un dirigente social y comerciante local aseguró que las autoridades no se ocupan «de verdad» de la situación.
El dirigente social y comerciante de Orán, Gulvan Ferris, aseguró en El Tribuno que la situación del comercio en esa localidad del norte salteño es muy complicada. «No hay movimiento», dijo.
«No hay nada, no hay movimiento, no hay actividad. Los comerciantes están desesperados y muchos han bajado sus persianas y se han ido porque no vale la pena el sacrificio para no vender prácticamente nada días enteros», declaró.
«Bolivia tiene el gran problema de la falta de combustible. No están comprando nada porque tampoco pueden circular a causa de los bloqueos. De manera que eso es determinante para que no haya movimiento ni actividad del lado argentino», dijo.
«Acá se necesita mucho sentido común y que nuestras autoridades se ocupen de verdad de ayudar al comercio local que mueve un 95 por ciento de la economía local, no presionarlo con impuestos, amenazas de clausuras ni hostigamientos porque no damos más. Nunca he visto una situación tan dramática porque nadie vende nada. Los camiones desde Argentina no pueden circular porque diariamente se informa de unos 150 bloqueos en todo el territorio boliviano y ya veníamos con una situación muy difícil pero ahora es casi terminal; a pesar de eso si alguien quiere habilitar un negocio solamente le otorgan los permisos por menos de un año cuando debería dársele todas las posibilidades a la gente para que se instale, trabaje, genere aunque más no sea unas cuentas fuentes de trabajo», siguió.
Además, Ferris dijo que «lejos de ponerse a la altura de las circunstancias nadie se pone del lado de los comerciantes y ni qué decir de los concejales». «Hay uno que anda llorando por todos lados porque dice que ganó el premio de un banco para ir al mundial pero no le quieren dar porque no tiene visa. Sale por todos los medios a reclamar sus derechos pero no hace absolutamente nada por los vecinos de este pueblo. Hay otro que se quedó de la manera más extraña con 5 hectáreas y no quiere o no puede explicar cómo hizo; 5 hectáreas en una localidad fronteriza tiene un valor enorme comparada con cualquier otro lugar de la provincia; pero están todos en la suya mientras el comercio no sabe cómo hacer para sobrevivir», agregó.
«Yo creo que se vende y se exporta un 10 por ciento si comparamos con años anteriores. Acá se reclama austeridad pero los únicos que no la practican son los funcionarios públicos en el momento en que más deberían estar del lado el sector que le da vida a este pueblo», dijo.

