El oficialismo reconoce que no tiene los votos para aprobar la iniciativa. Aliados como la UCR y parte del PRO ya manifestaron objeciones.
El gobierno libertario remitió este miércoles al Senado de la Nación su proyecto de reforma electoral. En el mismo propone derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), establecer el mecanismo de Ficha Limpia y modificar las reglas de financiamiento de los partidos políticos. La iniciativa plantea una reestructuración integral del sistema electoral argentino, con cambios también en los requisitos para constituir partidos y en las condiciones de oficialización de candidaturas.
Milei presentó la propuesta a través de sus redes sociales con la promesa de terminar con «la impunidad» y con la «política viviendo de tu bolsillo». Las declaraciones se producen mientras el mandatario enfrenta investigaciones vinculadas a la criptomoneda $Libra y su administración acumula señalamientos por otros casos de presunta corrupción, entre ellos el 3% de Karina, los viajes y propiedades de Adorni.
La eliminación de las PASO constituye el punto de mayor tensión del proyecto. Desde el Ejecutivo sostienen que el mecanismo representa un gasto que los ciudadanos solventan para financiar disputas internas de los partidos. Sin embargo, la resistencia no proviene únicamente de la oposición tradicional: el radicalismo y sectores del PRO también expresaron reparos, ya que utilizan las primarias para dirimir liderazgos internos y ordenar alianzas en distritos estratégicos como la provincia de Buenos Aires.
En materia de financiamiento, la propuesta apunta a reemplazar los aportes estatales por un esquema basado en donaciones voluntarias de personas y empresas, y en cuotas de afiliados. Desde la oposición advierten que un modelo de financiamiento predominantemente privado podría profundizar la brecha entre partidos con mayor estructura y fuerzas de menor alcance territorial, además de generar dudas sobre la procedencia de los fondos.
El proyecto también retoma la Boleta Única de Papel y endurece los requisitos para el reconocimiento de partidos a nivel nacional. Asimismo, relanza el debate por Ficha Limpia, que inhabilitaría como candidatos a quienes registren condenas confirmadas en segunda instancia por delitos dolosos, incluidos los de corrupción. La Cámara de Diputados había aprobado una iniciativa similar en 2025, pero el Senado la bloqueó.
Según informan distintos medios de prensa porteños, La Libertad Avanza no cuenta por el momento con el respaldo suficiente para convertir la reforma en ley. La falta de consenso, incluso entre sus propios aliados, pone en duda la viabilidad parlamentaria de un proyecto que el oficialismo impulsa como eje de su agenda política de cara al año electoral.

