Fueron parte del Parlamento del Norte Grande realizado en Tucumán. En un crítico manifiesto expresaron su profunda preocupación por el escenario productivo. “No venimos a pedir prebendas”, aclararon para impugnar el relato oficial.
Los industriales de las provincias norteñas del país levantaron la voz frente a la falta de respuestas del gobierno nacional durante la sesión del Parlamento del Norte Grande en Tucumán. Frente a los legisladores de las diez provincias de la región, el sector fabril exigió que nación declare la emergencia sectorial y que asuma «la responsabilidad institucional de advertir sobre la gravedad del contexto actual»: caída interanual del 8,7% de la actividad manufacturera a nivel país y un retroceso acumulado en el primer trimestre del año alcanza el 6%».
«En este contexto, no venimos a pedir prebendas; venimos a declarar al sector industrial en estado de emergencia», remarca el documento elaborado por UNINOR (Uniones Industriales del Norte Grande). La unidad del bloque regional se reflejó en el respaldo de los principales líderes fabriles de las diez jurisdicciones. Entre los suscriptores figuraron Jorge Rocchia Ferro (Tucumán), José María Cantos (Santiago del Estero), Federico Gatti (Jujuy), Juan Manzolillo (Corrientes) y Juan Carlos Serrano (La Rioja). A la lista de firmas se sumaron Julio Fazio (Salta), Aldo Kaston (Chaco), Roberto Farías Menéndez (Catamarca), José Coll (Misiones) y Jorge Antueno (Formosa), quienes alertaron que el escenario amenazó la «continuidad operativa y, con ella, miles de puestos de trabajo».
La presentación ocurrió durante la 57° Sesión Plenaria frente al vicegobernador de Tucumán, Miguel Acevedo, y el presidente del Parlamento, el santiagueño Carlos Silva Neder. Además, la cúpula empresaria interpeló a los vicegobernadores Antonio Marocco (Salta), Teresita Madera (La Rioja) y Alberto Bernis (Jujuy) sobre la necesidad de tomar decisiones concretas de alivio económico. La jornada también congregó a legisladores nacionales y provinciales que escucharon el petitorio del empresariado.
El manifiesto cerró con una frase contundente que los industriales leyeron de cara a los representantes del Estado, con el objetivo de marcar el límite del ajuste y exigir la máxima protección para el aparato productivo de sus provincias: «Sin industria no hay Nación. Sin industria no hay región».

