Los fragmentos de polvo cósmico destrozaron los parabrisas de vehículos que transportaban estudiantes y docentes de geología de la UNSa. Es el primer caso documentado de este tipo en la provincia, según especialistas.
Un grupo de estudiantes y docentes de geología de la Universidad Nacional de Salta vivió una experiencia extraordinaria el sábado cuando micrometeoritos cayeron sobre sus vehículos en la ruta 33, en Chicoana, destrozando los parabrisas durante una salida de campo académica.
Lo que relataron los testigos a la prensa es que el episodio ocurrió a las 9:30 bajo un cielo completamente despejado. Los ocupantes de los vehículos sintieron inicialmente que les habían arrojado piedras, pero el análisis posterior reveló que se trataba de fragmentos de polvo cósmico que habían viajado millones de kilómetros hasta impactar contra los parabrisas.
La Renault Duster conducida por Federico Walter San Juan, guía de turismo y participante del grupo, fue el vehículo más afectado. «En mi camioneta sentimos el impacto del lado del conductor», relató Walter San Juan, quien describió la experiencia como «una ráfaga de piedritas invisibles» que llegaron desde arriba.
El doctor en geología Ricardo Alonso, presente en el grupo, confirmó que este constituye el primer caso documentado de este tipo en Salta. «Es algo cotidiano que caigan partículas del espacio sobre la superficie del planeta. Lo que es extraordinario es poder ser testigos de un evento así», explicó el especialista.
Según informó El Tribuno, especialistas consultados compararon el episodio con el caso del automóvil de Peekskill en Estados Unidos, donde un meteorito de varios kilos impactó contra un vehículo. Los expertos recomendaron extraer los restos de micrometeoritos incrustados en el vidrio para realizar análisis más profundos.
Aunque sorprendente para quienes lo vivieron, la caída de material espacial no es infrecuente. Miles de toneladas de polvo interplanetario caen anualmente sobre la Tierra, aunque la mayoría termina en los océanos. En el mismo artículo publicado por el matutno reucerdan que en 1995, la provincia ya había experimentado una lluvia meteórica que afectó el noroeste argentino, con un fragmento que cayó cerca de una vivienda en Incamayo.

