El documental Nuestra tierra aborda el asesinato de un dirigente originario tucumano en 2009. Fue presentado en el Festival de Venecia.
La directora de cine salteña Lucrecia Martel presentó este fin de semana su nueva película, Nuestra tierra, un documental sobre el asesinato de un activista tucumano ocurrido en 2009. Fue en la 82° edición del Festival de Venecia, donde la cineasta de nuestra provincia había estrenado Zama, su anterior producción.
Martel brindó una conferencia de prensa en la que destacó la importancia del cine para reflejar lo que ocurre en el mundo.
«Me gustaría decirle a la prensa presente que la historia nos ha puesto en una encrucijada. Yo hubiera querido jubilarme, estar en una playa. Ustedes, los jóvenes, puede que también tengan esa misma aspiración. Pero no nos ha tocado ese tiempo, el tiempo de jubilarnos. Nos ha tocado un tiempo en el que el cine vuelve a tener una relevancia fundamental para contar lo que está sucediendo», dijo Martel.
Según informó La Nación, el documental Nuestra tierra también se verá en las próximas semanas en el festival de cine de San Sebastián, la muestra de Toronto y el festival de cine de Nueva York, entre otros.
El mismo medio señaló que la película tiene como punto de partida el asesinato ocurrido en 2009 del dirigente y activista social tucumano Javier Chocobar, perteneciente a la comunidad indígena chuschagasta, y el juicio a sus asesinos llevado a cabo en 2018.
«Siempre que aparece una película sobre una comunidad indígena, la duda que tenemos en el cine es si uno está autorizado para hablar de estas cosas, si uno está aprovechándose de eso para después estar acá paseándose por el mundo con una película sobre el dolor y la frustración de otras personas. Pero es indispensable, asumiendo el riesgo histórico de poder equivocarse y los riesgos políticos de lo que significa, intentar entender el problema de un país donde uno no tiene protagonismo sino los recursos del cine para presentarlos. Por protegernos a nosotros mismos no dejemos de correr el riesgo histórico que es acercarse a tratar de entender a los otros, y a través de los otros a nuestros países y a nosotros mismos», declaró Martel en la conferencia.
«El cine entró en una zona de impotencia donde las mujeres tienen que hablar con las mujeres, los hombres con los hombres, los negros con los negros, los indios con los indios –agregó la directora–. Es indispensable asumir el riesgo de conversar con los otros y cometer errores en esa conversación. Es necesario animarse a cometer errores», siguió.
«Las imágenes que vemos a diario de un pueblo que está siendo devastado, que es Palestina. Quiero decirles que eso también pasa en el caso de muchos pueblos americanos y tantos otros alrededor del mundo», dijo, y finalizó: «Nos ha tocado el tiempo en el que el cine vuelve a tener una relevancia fundamental para contar lo que está sucediendo. Es el mejor momento para volver a pensar sobre nosotros y tratar de contarnos. Que no estemos deprimidos, que mantengamos la alegría del trabajo de contar, porque es el bastión más importante que tiene la humanidad para pensarse a sí misma».
El documental aún no tiene fecha de estreno en nuestro país.

