Cada vez más salteños acuden a la justicia para evitar que por deudas le embarguen parte del sueldo

Lo reveló la jueza Victoria Ambrosini. El mecanismo legal al que recurren es el “pedido de propia quiebra”, una figura jurídica que permite a una persona insolvente solicitar de manera formal su quiebra ante la justicia.

La magistrada a cargo de juzgado de Concursos y Quiebras de Segunda Nominación, reveló lo que ocurre mediante un video difundido en los canales de comunicación del Poder Judicial de Salta. Allí explicó que, en los últimos meses, los tribunales provinciales comenzaron a recibir una cantidad inusitada de pedidos de propia quiebra por parte de consumidores.

“No se trata de empresarios ni de grandes deudores comerciales, sino de trabajadores asalariados, personas comunes que, atrapadas por el sobreendeudamiento, recurren a la justicia como último recurso para recuperar parte de su salario y poder sobrevivir”, destacó la sección local del diario Página 12.

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Ambrosini dijo que asisten con preocupación al fenómeno que viene sucediendo hace unos años, aunque el mismo “se incrementó notablemente en el último tiempo”. Para ejemplificar, la jueza precisó que entre febrero y agosto de este año se registraron más de 100 pedidos: “una cifra inédita que supera ampliamente los registros de años anteriores y que revela que cada vez más personas acuden a los tribunales no para evitar embargos o salvar empresas, sino para poder cobrar su sueldo completo”.

La “propia quiebra” es una figura jurídica que permite a una persona insolvente solicitar de manera formal su quiebra ante la justicia. En teoría, se trata de un mecanismo excepcional, pensado para situaciones extremas. En la práctica, se ha convertido en una herramienta de supervivencia para trabajadores que no pueden hacer frente a sus deudas y que ven cómo sus ingresos se evaporan mes a mes por descuentos automáticos, embargos y retenciones.

Según detalló Ambrosini, el perfil de los solicitantes cambió de forma drástica y lo más preocupante es que las deudas no responden a gastos superfluos ni a inversiones fallidas. “Analizamos las causas de esos créditos y deudas y realmente obedecen al consumo básico de supervivencia”, señaló la jueza. Es decir, son personas que se endeudaron para comer, para pagar el alquiler, para comprar medicamentos o para cubrir necesidades esenciales. No hay margen para el ahorro, ni para el ocio, ni para el futuro.

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