El acusado, de 56 años, fue sentenciado tras un juicio abreviado por delitos como privación ilegítima de la libertad agravada, amenazas con arma y daños. La víctima había denunciado múltiples episodios de violencia, incluida una agresión con arma de fuego un mes antes del último hecho.
El Tribunal de Juicio, Sala III, del Distrito Centro, condenó a un hombre de 56 años a dos años y seis meses de prisión efectiva por una serie de delitos cometidos contra su expareja. La fiscal Mónica Viazzi, de la Fiscalía Penal 2 de Violencia Familiar y de Género, representó al Ministerio Público Fiscal en la audiencia de juicio abreviado, donde el acusado enfrentó cargos por privación ilegítima de la libertad agravada, coacción, violación de domicilio, amenazas con arma y daños en tres hechos distintos.
Los hechos que llevaron a la condena ocurrieron la madrugada del 12 de febrero de 2023, cuando la víctima y el acusado, tras salir de una fiesta, se dirigían a comprar sustancias estupefacientes. Durante el trayecto, la mujer expresó su deseo de regresar a su casa, lo que desencadenó una violenta reacción por parte del hombre, quien la golpeó repetidamente en la cabeza, costillas y glúteo. El forcejeo dentro del vehículo llamó la atención de un agente de policía, quien solicitó refuerzos tras escuchar los gritos de auxilio de la víctima.
El automóvil se detuvo al chocar contra el cordón cuneta en la intersección de las calles Artigas y América, momento en que llegó el apoyo policial y se procedió a la detención del agresor. La víctima relató que, un mes antes, el acusado la había amenazado con un arma de fuego y la había sometido a un episodio de violencia física. Además, recordó un incidente ocurrido el año anterior, cuando el hombre irrumpió en su domicilio y destrozó la puerta del baño al no encontrarla.
La jueza Gabriela González, tras recibir la confesión del acusado, dictó la sentencia y unificó la pena con una condena previa impuesta en noviembre de 2019, debido a que no habían transcurrido los cuatro años requeridos entre ambas sentencias. La jueza mantuvo las condiciones de prisión domiciliaria, decisión que contó con la conformidad de la víctima.

