El 37% de la población señala los bajos ingresos como problema central, seguido de cerca por el temor a la pérdida del trabajo. La satisfacción con el rumbo del país cayó 7 puntos en los últimos meses.
El deterioro del poder de compra y la inestabilidad laboral se consolidaron como las mayores preocupaciones de los argentinos, por encima de la inflación y la corrupción. Según una Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) de la Universidad de San Andrés, el 37% de los consultados menciona los bajos salarios como inquietud principal y el 36% señala la falta de trabajo.
Ambas problemáticas superaron a la corrupción, que concentra el 33% de las menciones, y desplazaron a la inflación, que quedó relegada al 20% de las respuestas. El estudio confirma que este indicador «ha perdido centralidad relativa en la agenda de preocupaciones» de la ciudadanía.
El pesimismo sobre el futuro acompaña ese malestar: «el 46% de los argentinos cree que el país empeorará en el próximo año», en tanto solo el 30% aguarda una mejora en las condiciones generales.
La conformidad con el rumbo general del país también retrocedió. Actualmente «sólo el 33% de los encuestados está satisfecho con la marcha general de las cosas», un descenso de 7 puntos porcentuales frente a los registros de noviembre de 2025, mientras que la insatisfacción trepa al 65%.
En cuanto a las políticas de gestión, la encuesta revela posiciones contrapuestas. La baja en la edad de imputabilidad se posiciona como «la medida con mayor apoyo transversal (68%)», mientras que en el extremo opuesto, «la reforma laboral es la más controversial, con un 59% de rechazo».
Ese clima social repercute en la imagen del Ejecutivo: según los datos relevados, «el gobierno de Javier Milei registra un 39% de aprobación frente a un 59% de desaprobación», con la desaprobación acumulando una suba de 7 puntos desde la medición anterior.

