El precio de la nafta escaló a un promedio de 1,43 dólares por litro, uno de los más altos de Sudamérica. Nuevos aumentos proyectan valores de hasta $2.500 para la nafta premium en los próximos días.
El litro de nafta súper se comercializa en torno a los $2.000 en Argentina, mientras que la variedad premium alcanza los $2.400. Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, el precio acumuló un incremento cercano al 500%, partiendo de $311 por litro hasta los valores actuales.
El contexto internacional agudiza la situación. El barril de petróleo trepó de 65 a 96 dólares en el marco del conflicto en Medio Oriente, con el Estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente el 25% del crudo mundial— como punto de tensión central. La política oficial de alineamiento con precios internacionales traslada esas variaciones directamente al surtidor.
Sin embargo, el petróleo explica solo una parte del valor final. Según especialistas, representa el 40% del precio, mientras que impuestos, transporte y otros costos cubren el resto. La carga impositiva equivale al 35% del total, y el Impuesto a los Combustibles y al Dióxido de Carbono supera los $320 por litro, cuando en 2023 no llegaba a $30.
En los últimos días, las estaciones de servicio aplicaron aumentos de hasta el 5% en un lapso de 48 horas. Desde el sector anticipan subas adicionales que llevarían la nafta súper a $2.150 y la premium a $2.500, con impacto directo sobre la inflación general.
Según información publicada por Infonews, el consumo de combustible ya acusa el golpe: en febrero se vendieron 222.000 litros, muy por debajo de los casi 400.000 que se despachaban durante la pandemia. El Gobierno, en tanto, defiende el esquema vigente señalando que generó un superávit energético de 7.800 millones de dólares en 2025, aunque analistas advierten que sin mecanismos de desacople, cualquier variación del precio internacional seguirá recayendo sobre el consumidor.

