Una adolescente de 15 años recibió $65.000 por trabajar dos jornadas acomodando sillas en San Carlos. El padre rechazó $20.000 adicionales que le ofreció el municipio y pidió remuneraciones dignas para los jóvenes locales.
Tomás López expresó su indignación por la remuneración que recibió su hija de 15 años tras trabajar en el Festival de la Feria Artesanal de los Valles Calchaquíes. La adolescente cobró $65.000 por dos jornadas de trabajo acomodando sillas, monto que su padre calificó como injusto para una menor de edad.
La convocatoria surgió directamente desde el municipio de San Carlos. «Un día nos llama la intendenta Kukina Vargas y me dice: ‘Tomá, quiero que tu nena trabaje en la feria para el tema de acomodar las sillas'», relató López. La joven trabajó el viernes por la noche y el sábado en doble turno, durante el desarrollo del festival. «Ella tiene 15 años y estuvo trabajando en pleno ablande. Podría haber estado disfrutando, pero optó por trabajar», señaló su padre.
El martes siguiente la adolescente recibió el pago, pero regresó a su casa llorando. «Llega mal, llorando, y me dice: ‘Papá, ¿cómo me van a pagar esto? Yo me jodí la cintura acomodando sillas'», contó López. La joven tenía la expectativa de comprar ropa y útiles escolares con el dinero ganado. «Ella me decía que quería comprar un poquito de ropa para ir al colegio, y con esa plata no le alcanzaba para nada», agregó.
Ante el reclamo, el secretario de Gobierno se presentó en el domicilio de López con $20.000 adicionales. «Me dijo: ‘Tené veinte mil pesos más, con esto yo creo que ya le va a alcanzar’. Pero yo no acepté, mi hija tampoco quiso agarrar esa plata», afirmó. López aclaró que no busca una suma excesiva, sino una remuneración justa. «Yo no pido la gran plata, pero si se ocupa a los chicos hay que incentivarlos con un sueldo digno. Son dos noches al año, son chicos que quieren estudiar y comprarse sus cosas», sostuvo.
Según informó Nuevo Diario, López también denunció otras irregularidades en el festival. Cuestionó la venta de pulseras para ingreso gratuito por parte de un funcionario municipal y que no se priorice la contratación de jóvenes locales. «Son dos o tres chicos contaditos los que se ocupan acá. Después traen gente de afuera, y a los pocos de acá encima les pagan esta plata», expresó. El padre pidió a la intendenta: «Cuando se ocupe a chicos de San Carlos, por favor incentivémoslos como corresponde. Esa es la realidad», concluyó.


