lunes 4 de marzo de 2024
18.7 C
Salta

Historia | Luis Martínez Fresco: perfil de un militante anarquista en Salta

El sitio “Ácratas de Salta” reconstruyó el recorrido militante de un anarquista que dejó huellas en la provincia durante la primera mitad del siglo XX. La historia concluye en Tartagal, a donde escapó tras el Golpe de Estado de 1930.*

Entre los luchadores que debemos tener en cuenta a la hora de explorar como fue el desarrollo del anarquismo salteño, nos encontramos a Luis Martínez Fresco, uno de los más activos militantes que supo mantener encendida la antorcha del fuego libertario en Salta. Fresco fue un inmigrante español de destacada participación desde muy temprano en publicaciones anarquistas salteñas como: El Ariete (Salta,1914), ¡Verdad! (Salta,1920), Despertar (Salta,1921) y La Frontera (Tartagal,1932).

Apreciado y odiado a partes iguales en los círculos anarquistas, Fresco en sus inicios fue aafín a la orientación de la FORA, para luego pasarse a la vereda de los denominados “anarcobolcheviques”. Varias veces encarcelado, este infatigable luchador, al consumarse el golpe militaren septiembre de 1930, debió partir de la ciudad de Salta. Su exilio forzado, no le impidió retomar sus luchas y tareas como propagandista, en otra ciudad del norte salteño.

Municipalidad de Salta

En esta primera parte de su perfil biográfico, es posible dividir su trayectoria de luchador social en tres periodos: el primero de 1911 a 1917, el segundo desde 1918 hasta 1930 y el tercero a partir de 1932, observándose una evolución en su pensamiento.

Un leonés en Salta. Cronología de su militancia.

Luis Martínez Fresco, nació en 1889 en León, una provincia situada en la península Ibérica, y se radicó en la ciudad de Salta hacia 1911. Sobre su actividad económica se sabe que estuvo vinculado al rubro comercial, en el ramo de la fotografía. Según distintas narraciones se casó entre los años 1917-1919 y se le conocen al menos dos hijos.

Además de agitador, polemista y difusor ácrata también fue columnista y cronista de media decena de periódicos libertarios. En 1914, Fresco participó en el periódico El Ariete (1914) una de las primeras experiencias de publicaciones anarquistas editadas íntegramente en Salta, del que se editaron seis números.

A lo largo del año 1915, Fresco comenzó a escribir una serie de artículos para el periódico porteño La Protesta (1904-2015) en la columna titulada Tierra Adentro. Allí comentaba distintos aspectos sobre la actualidad política salteña, el entramado de poder y su impunidad, el clientelismo político de todos los partidos, notas policiales o aspectos clericales de Salta. Todos estos artículos narrados desde una perspectiva crítica, y por momentos un tanto pesimistas, cuestionaban el funcionamiento de las instituciones, la élite política, la policía y sus vínculos corruptos.

Una de las crónicas que resulta más interesante, es la referida a una sublevación de los obreros azucareros en Salta y Jujuy. Mano de obra conformada en buena parte por indígenas y trabajadores golondrinas, también conocidos como linyeras. Para Fresco, estos últimos encarnaban los sujetos a tener en cuenta a la hora de pensar la Revolución Social: “El eterno ambular por las campiñas, de grupos “lingheras” sin trabajo, obreros desocupados a los cuales todo se prohíbe, viajar sin boleto, dormir en los bancos de las plazas, gritar sus miserias, unirse con sus compañeros, en fin, han terminado por adoptar contra una terminante prohibición una terminante desobediencia, y así en el corto plazo de quince días se han hecho más estragos y se han ganado más huelgas que en cincuenta años de estudiadas y “correctas” modalidades. De seguir así, en muy corto plazo tocará a su fin la Revolución Social” (La Protesta n.º 3187, 6 de octubre de 1917)

Describió también el sufrimiento que padecían tanto los trabajadores nacionales como los inmigrantes europeos (rumanos, escandinavos, rusos) que traían consigo las ilusiones y las promesas del trabajo a los ingenios del Norte. Enumeró las duras condiciones de vida de los trabajadores en los ingenios como: el no pago hasta el término de la cosecha (evitando que se fueran antes), la existencia de la libreta para proveerse de elementos de primera necesidad en los almacenes que la misma empresa contratistas regenteaba y donde además los productos eran más caros que en otros lugares.

Estas condiciones fueron las que agitaron una sublevación en el ingenio Ledesma, más precisamente en la colonia Paulina. Sus propietarios sofocaron la rebelión en los cañaverales, al desplegar un dispositivo militar que se cobró la vida de seis obreros y varios heridos graves. En octubre de 1916 fue secretario provisorio de la Sociedad de Resistencia de Oficios Varios, fundada en el año 1913.

A la par de las aportaciones como cronista Fresco, se encargó junto a otros componentes del anarquismo salteño, de realizar los aportes necesarios para el sostenimiento de La Protesta. En el mes de febrero de 1917, junto con sus compañeros, se pronunció en favor de este periódico señalándolo como herramienta de lucha revolucionaria.

En junio de 1917 se fundó el Centro de Estudios Sociales Luz y Vida y que surgió al calor del entusiasmo del acto del 1º de Mayo de ese mismo año. Fresco fue uno de los promotores de aquel centro social. Integrado por jóvenes salteños, esta nueva iniciativa, se encargó entre otras cosas de realizar mítines en solidaridad con los presos por cuestiones sociales. En uno de estos actos realizado en la plaza 9 de julio, principal espacio de la vida política salteña, se llegaron a congregar alrededor de 2500 personas. Fresco fue uno de los oradores en aquella jornada. Durante 1917, este núcleo de jóvenes, organizó la primera velada teatral estrictamente libertaria en Salta, en la que se representó la obra Germinal. Obra a la que precedió la disertación de Rodolfo González Pacheco.

Una constante que marcó la vida de Fresco fue la represión policial. Represión que si bien afectó a todo el movimiento anarquista argentino desde sus inicios, en el caso de la provincia de Salta, impidió por momentos el desarrollo y crecimiento del anarquismo local. Esta represión empleó distintas prácticas que iban desde el allanamiento de los locales, el secuestro de las publicaciones, la prohibición de conferencias y reuniones hasta la detención de los militantes.

En el año 1916, Oficios Varios de Salta había organizado un acto al cumplirse el séptimo aniversario de fusilamiento de Francisco Ferrer i Guàrdia. Para la difusión de la actividad, se había dispuesto pegar carteles por la ciudad. Fresco que había sido secretario provisional de ese gremio fue detenido durante las tareas de difusión. A pesar de esto, el acto se realizó dos días después de su detención.

Hacia agosto de 1917 fue nuevamente detenido a raíz de una huelga de zapateros junto a otros compañeros.

En octubre de 1917 sufrió otro nuevo encierro en la penitenciaria local. En esta oportunidad se produjo un episodio que es descriptivo de su infatigable labor propagandística y de establecer contacto con luchadores de otras latitudes. Cierto día en el penal, Fresco recibió una carta de Enrique Flores Magón, uno de los hermanos de Ricardo Flores, familia de revolucionarios mexicanos. Estos vínculos internacionales son parte de otras tantas actividades que desarrolló a lo largo de su actividad en Salta. La carta enviada desde la ciudad de Los ángeles, logró sortear los filtros del penal salteño. Esta fue compartida y celebrada entre los internos. Fresco no se demoró en responder de manera pública través de una columna en La Protesta, en la que entre otras cosas le describió a Enrique Magón como era argentina: “Aquí en esta argentina de feudarios y ladrones, donde un caften o comisario arrabalero tiene en el tambor de su revolver archivados todos los códigos, donde la vida del trabajador, tantonacional como extranjero, pende exclusivamente de la voluntad de cualquier mercachifle miserable, la revolución se hace “carne”, compañero” (La Protesta n.º 3187, 6 de octubre de 1917).

El rol de Fresco en la prensa anarquista salteña

El segundo periodo de la actividad de Luis Fresco, estuvo atravesada por los ecos de la Revolución Rusa y el alto nivel de conflictividad social que existió en Argentina entre los años 1919 y 1921.

Hacia 1919 en Salta se publicó ¡Verdad!, una simple hoja panfletaria de la que aparecieron nueve números de tres mil ejemplares cada uno. Esta respondía a una tendencia conocida con el nombre de “maximalismo”, una etapa previa a la consolidación del apoyo de ciertos ácratas a la Revolución Rusa y que luego fueron encuadrados como “anarco-bolcheviques”.

Poco tiempo después de la aparición de ¡Verdad!, se fundó la Agrupación Anarquista Comunista Despertar (1919-1927). Una organización de tendencia “anarco-bolchevique”. Esta nueva orientación generó un gran impacto entre los anarquistas durante la década de 1920 y despertó fuertes divisiones en el movimiento anarquista argentino, al igual que entre los círculos ácratas salteños. Esta agrupación tuvo su propio órgano de prensa llamado Despertar, sucesora de ¡Verdad!, y de la que se publicaron seis números de mil ejemplares de cada uno. Fresco tuvo un papel protagónico dentro de la agrupación Despertar, fue secretario de esta, además de columnista, editor y tesorero.

En el transcurso del año 1920, Fresco intervino en una importante huelga metalúrgica, durante ese periodo trabajó para la casa Briones Hermanos.

Durante el periodo que abarca de 1914 a 1921 fue agente de prensa, corresponsal y columnista en distintos periódicos anarquistas porteños, entre estos La Protesta y los periódicos de tendencia “anarco-bolcheviques” como El Trabajo (Bs. As. 1921-1922,1924) y Bandera Proletaria (1922-1930).

Hacia el mes de febrero de 1922 en el diario La Protesta, se libraron una serie de discusiones sobre el próximo Congreso Anarquista Regional a celebrarse por primera vez en Argentina. Fresco expresó a los miembros de la “Comisión pro Congreso Anarquista Regional”, una serie de puntos que a su parecer debía adoptar este Congreso. Pero sus planteos recibieron varias críticas que concluyeron con la exclusión de los “anarco-bolcheviques” del congreso. Pero esta no fue la única negativa que tuvo la agrupación salteña Despertar. A pocos días de que Fresco publicara sus propuestas en la comisión pro Congreso Anarquista Regional, en el mes de marzo de 1922, la Unión Comunista Anarquista Argentina (UCAA) rechazó la participación de la agrupación salteña Despertar. Entre las razones argumentadas por la UCAA se encontraban la de no compartir ni los fines ni las tácticas y destacaban que la “dictadura proletaria” no era el método para llegar a la anarquía.

Como mencionábamos anteriormente, la actividad de Fresco por establecer contactos y vínculos a nivel internacional fue de suma relevancia para el movimiento anarquista salteño. En 1917 había establecido relación con Enrique Flores Magón y hacia agosto de 1922 estableció contacto con el anarquista e historiador Max Nettlau, quien solicitó abiertamente el envío de publicaciones revolucionarias a fin de completar una bibliografía en la que estaba trabajando.

En septiembre de 1922 desde Salta, Fresco respondió a esta solicitud de envío de material ácrata y envió una carta escrita de puño y letra al historiador Nettlau, que por entonces residía en la ciudad de Viena. La carta enviada en castellano por Luis Martínez Fresco fechada el 15 de septiembre de 1922 expresaba lo siguiente: “En conocimiento de sus deseos de obtener prensa anarquista de este continente para enriquecer su ya importante colección, me complazco remitíendole por separado un paquete con diversos periódicos y hojas que presentan la actividad y diversidad de modo en que los trabajadores sudamericanos queremos orientar la revolución hacia su mejor triunfo”.

Esta carta fue acompañada por un paquete con diversos periódicos y hojas. Entre las publicaciones que adjuntó se encontraban ¡Verdad! y Despertar, publicaciones de las que Fresco participó. Pese que estos periódicos no fueron incluidos en los diversos trabajos sobre la prensa anarquista en argentina confeccionados por Nettlau, tanto el envío como la preservación de las publicaciones, permitieron que se conserven hoy día en Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam, siendo estas de las pocas fuentes directas que se conservan sobre el anarquismo de Salta. Por lo que la carta y las publicaciones enviadas por Luis Martínez Fresco a Max Nettlau, se enmarcan en esta habitual dinámica por establecer y solidificar lazos fuera del territorio Salteño.

En el ámbito regional, mantuvo relaciones con Jesús M. Suárez, quien fue otro de los anarquistas del norte argentino con quien mantuvo intercambios epistolares con Nettlau.

En el año 1923 se fundó la Alianza Libertaria Argentina (A.L.A.) organización que aglutinó a un amplio sector del movimiento “anarco-bolchevique” argentino y de la que la agrupación Despertar fue miembro fundacional10. El A.LA. tuvo su propio vocero titulado El Libertario (1923- 1932) y cuyo primer número salió a la luz el 3 de abril de 1923. En este nuevo periódico, desde su inicio hasta el año 1925, Fresco publicó un gran número de artículos, entre los que destacan varios textos sobre: la posición internacional en la Internacional Sindical Roja, radiografías de las condiciones laborales y del anarco-sindicalismo en el norte argentino. En ellos dejaba entrever sus conocimientos en geografía social e incluso entre los temas abordados no desatendió los referidos a la orientación teórica: “Dentro del concepto anarquista no hay organización posible, lo dice el mismo testimonio, desde “la internacional” con su Marx y Bakunin. Hasta hoy todas las asociaciones embanderadas en el anarquismo solo consiguieron disgregarse; formaron unidad mientras sus afiliados no se consideraron anarquistas, cuando estos interpretaron a su modo el valor de la palabra, fue ella incompatible con las ideas gestoras de la organización. El concepto anarquista une en lo espiritual, por ahora; en el futuro nos unirá también en lo económico. El viejo anarquismo de “La internacional” desaparece; el nuevo, el libre acuerdo, vendrá con la acción conjunta y revolucionaria de las masas productoras. Si nos organizamos por la revolución, no está muy lejos nuestro anarquismo. Somos esclavos en lo económico, si con la revolución nos libramos de nuestros burgueses habremos dado un gran paso hacia la anarquía. La revolución hay que organizarla” (El Libertario, nº. 2, 13 de abril 1923).

La vinculación de Fresco con la tendencia “aliancista” provocó airadas críticas en el diario La Protesta. Sus viejos compañeros hicieron públicas una serie de denuncias sobre malversación de fondos. Pero que sin dudas el fondo del debate era su nueva visión del anarquismo. “sepa, pues, el proletariado regional y en especial el de Salta, quien es Luis Martines Fresco, agente de a Union sindical, jefe máximo de la Alianza Libertadora Argentina y jefe también del grupo dictador de esta ciudad. Firma el consejo local”. Fresco accedió a aclarar públicamente, estas cuestiones, ya con el respaldo del A.L.A..

Hacia el año 1923 se lo relaciona con un club de fútbol, posiblemente se aluda al Club Atlético Libertad (1901) club vinculado a los anarquistas salteños desde sus inicios y que durante la década de 1920 mantuvo estrechos vínculos con órganos gremiales.

En el mes de febrero de 1924 se realizó la primera conferencia del ALA y los salteños enviaron un delegado. A partir de 1925, el ALA comenzó su desintegración y como describe la historiadora Maria Miguelañez: “se fragmentó e inició así su camino de disolución, provocando que muchos de los integrantes renegaran de la “experiencia Rusa, regresando a la senda anarquista y anarcosindicalista”. Dando fin a esta experiencia de los “anarco-bolcheviques” en Salta.

En el mes de septiembre de 1930, se produjo el golpe de estado, hecho que marcó un corte abrupto en el desarrollo del movimiento anarquista argentino y particularmente en el Salteño. Esta circunstancia generó un importante repliegue de fuerzas y algunos militantes salteños fueron encarcelados, otros debieron buscar refugio en Bolivia o permanecer en la clandestinidad.

El exilio forzado. Tartagal, su nuevo refugio

Luis Fresco, con aproximadamente 41 años de edad, como muchos otros anarquistas debió abandonar la ciudad de Salta a causa de la represión desatada a raíz del golpe de estado perpetrado en Septiembre de 1930. Fresco se afincó en la localidad salteña de Tartagal donde habría desarrollado su actividad comercial como librero e imprentero.

El movimiento anarquista salteño logró reorganizarse hacia 1932, cuando las persecuciones mermaron. En este contexto Fresco retomó su actividad militante, impulsando una nueva publicación periódica titulada La Frontera (1932-1936). Un semanario “Independiente, comercial, Noticioso, Social y deportivo” que cubrió información desde el sur de Bolivia hasta el departamento de Orán.

Los historiadores Leoncio Rojas y José Benclowicz lograron reconstruir buena parte de la actividad de Fresco, al frente de este semanario.

El semanario La Frontera, el primero que se editó en Tartagal, fue una publicación que funcionó como altavoz de las distintas reivindicaciones locales y de luchas de una amplia franja de la sociedad tartagalense. Como comenta el historiador Benclowicz, La Frontera, fue un: “Periódico vinculado a una corriente política en particular, tenía una importante circulación a nivel local, punto en el que coincidieron distintos entrevistados que vivieron en Tartagal en esa época; publicaba artículos de amplio espectro temático y desde el punto de vista ideológico era bastante heterogéneo”.

Algunas de las preocupaciones que se desprenden de sus artículos, describen las duras condiciones de vida de los trabajadores en esta apartada región. Anteriormente las crónicas que relataban la explotación laboral en Tartagal eran retratadas por medio de crónicas de militantes locales reproducidas en medios libertarios porteños. El semanario La Frontera venía justamente a cubrir este espacio vacío en Tartagal.

Desde las páginas del semanario se publicaron artículos en esperanto – una lengua artificial de amplia difusión entre los anarquistas-, se reivindicaron las luchas por el 1º de mayo, así como también convivieron citas de teóricos como Bakunin ó Marx. También se planteaban temas como la distribución de la tierra en Tartagal o se volcaron opiniones contra la Guerra del Chaco, conflicto muy próximo a la vecina provincia de Salta. También reproducían los debates públicos sobre el control de los yacimientos petrolíferos, en manos de la Santard Oil. Este recurso marcó el desarrollo económico y social de Tartagal.

De la redacción de La Frontera, formó parte Anacleta Giovaninia María Bonelli (1897-1963), tipógrafa, redactora y correctora del semanario. Considerada hoy día como la primera mujer periodista del norte de la provincia de Salta. Compañera con la que Fresco vivió en Tartagal,

En el año 1933 Fresco brindó apoyo para la fundación de la biblioteca pública “Juan Bautista Alberdi”.

*El artículo fue publicado en el sitio mencionado el 1/4/2023 y puede leerse con sus respectivas notas al pie de página y la bibliografía utilizada en https://acratasdesalta.files.wordpress.com/2023/04/perfiles-acratas-luis-m-fresco-1.pdf

Otras noticias