Los mismos ocurrieron en los Valles Calchaquíes el sábado 5 de septiembre y ayer miércoles. “No tenemos que asustarnos”, declaró Fernando Hongn, integrante del Instituto de Bio y Geociencias del NOA.
Según los registros, la magnitud de los movimientos sísmicos alcanzaron los 4.7 (sábado) y 5.1 (ayer), a una profundidad de 6 kilómetros en ambos casos. “Sin embargo, solo algunos habitantes percibieron estos movimientos”, informó la sección local del diario Página 12.
La predicción de un evento telúrico es imposible. Por ello, los especialistas coinciden en la necesidad de plantear medidas de prevención y el cumplimiento de las normas sismorresistentes en las construcciones para evitar tragedias. Se añade la necesidad de continuar con estudios sobre una zona que muestra constantes movimientos. Y aunque ese era el plan, como en todo lo que sucedió en materia de ciencia y tecnología, la motosierra libertaria pasó sobre los fondos previstos para seguir adelante con la construcción del conocimiento.
“No tenemos que asustarnos, pero sí saber que estamos en una zona sísmica. Y lo que ha llamado la atención es esa concentración de sismos al oeste de Cafayate”, declaró a Radio Nacional Fernando Hongn, profesor de la UNSa, investigador del CONICET e integrante del Instituto de Bio y Geociencias del NOA. El especialista agrego que, durante los últimos 15 días, se registraron más de 30 sismos en la zona, aunque todos tan superficiales que ni siquiera llegan a sentirse.
A la hora de explicar las razones de esa situación, Hong recurrió a dos variables. La primera hizo hincapié en que regiones de la provincia ubicadas sobre una “cordillera activa”. “La Cordillera de los Andes se sigue formando, sigue creciendo. En los bordes de esa Cordillera esta la zona de El Galpón o Metán”, indicó. En segundo lugar, el experto se refirió a la región de los Valles Calchaquíes y de cómo allí existen deformaciones recientes a las que denominó neotectónicas.
No obstante, Hongn advirtió que no hay herramientas ni medios para estudiar la zona de intensa sismicidad y deformación activa. “Se acabaron los financiamientos de las tareas de investigación para ese tipo de estudios. Nosotros teníamos aprobado un proyecto de cuatro años para estudiar lo que es la neotectónica, que son las fallas cuaternarias en los Valles Calchaquíes. Y nunca recibimos el dinero”, indicó.

