Se las prepara y se las hornea acá. Luego la llevan a Buenos Aires congeladas. Los porteños advierten a sus clientes que las empanadas son más pequeñas de las que se producen allá, pero infinitamente más sabrosas.
En un artículo titulado “Empanadas de tradición” y publicado en el diario Página 12, el autor de la nota comienza remarcando que son muchas las casas de Buenos Aires que aseguran vender “empanadas salteñas”, aunque de salteñas el producto no tenga nada.
En ese marco, Rodolfo Reich remarca que los porteños y bonaerenses que quieran disfrutar de las empanadas más ricas del país – masa perfecta, relleno jugoso, mezcla de carne cortada a cuchillo, papa, verdeo, pimentón, grasa – pueden adquirirla en La Salteñería, “donde las cocinan en horno a leña a alta temperatura, con repulgue perfecto y sabor intenso. Lo mejor de todo, al menos para los porteños, es que desde hace ya unos meses, estas mismas empanadas se consiguen en la ciudad de Buenos Aires, también en Nordelta y muy pronto en Maschwitz. ´Son literalmente las mismas empanadas de Salta. Se hacen allá, se cocinan en el horno de barro y luego se congelan para traerlas a Buenos Aires´, explican. ´Las podés tener en tu freezer por varios meses. Para servirlas, hay que meterlas en horno precalentado por doce minutos y quedan perfectas´”, explica el artículo.
La docena se venden a $23000, aunque el artículo recuerda que las empanadas salteña son mucho más pequeña que la porteña. “Al venir precocidas, es mucho más fácil prepararlas en casa. Y si bien pierden algo de sus jugos, siguen siendo unas verdaderas empanadas salteñas, tan ricas como adictivas. Como extra, cada docena de empanadas incluye su salsita yasgua picantona. Y cada tanto suman a la oferta tamales también salteños y congelados, listos para regenerar en agua hirviendo. Un toque de tradición para este fin de año”, finaliza el escrito.



