Durante el primer panel de la Cumbre sobre el Marco Regulatorio de los Biocombustibles en Argentina, las senadoras nacionales por Tucumán (Beatriz Ávila) y por Salta (Flavia Royón) expusieron los ejes centrales de sus propuestas.
La discusión por una nueva ley de Biocombustibles ingresó en una etapa decisiva en el Senado, donde ya existen siete proyectos con estado parlamentario y un amplio consenso sobre la necesidad de reemplazar el régimen vigente. Sin embargo, detrás de ese acuerdo general aparecen diferencias sobre el nivel de apertura del mercado, las importaciones, la participación de las petroleras y la inclusión del biodiésel en la reforma.
Durante el primer panel de la Cumbre sobre el marco regulatorio, la senadora por Tucumán Beatriz Ávila destacó que su proyecto, presentado en 2022, propone llevar el corte de bioetanol al 18%, mientras que la mayoría de las restantes iniciativas plantean llegar al 15%. «En Brasil no se habla de si se puede o no se puede aumentar el corte. En Brasil (con 25% de corte) se habla de cuánto van a aumentar», destaco Ámbito Financiero que realizó la cobertura del encuentro.
La legisladora consideró que el nuevo marco debe garantizar previsibilidad de largo plazo para que el sector privado pueda invertir, y planteó que la discusión no debería quedar limitada al porcentaje de mezcla. También reclamó incorporar al debate a la industria automotriz y promover políticas provinciales que permitan elevar aún más los cortes obligatorios establecidos por la legislación nacional.
Uno de los principales contrapuntos aparece alrededor del grado de apertura que debería tener el mercado. La senadora salteña Flavia Royón cuestionó particularmente la posibilidad de habilitar importaciones cuando el precio internacional resulte competitivo. «El factor del precio no puede ser la única variable para determinar la apertura de mercado», afirmó.
Según Royón, una apertura basada exclusivamente en el precio podría dejar expuesta a la producción nacional frente a situaciones de sobreoferta, dumping o decisiones de política económica tomadas en otros países. El riesgo, advirtió, es que una ola de importaciones afecte la producción local y, con ella, el empleo y las inversiones.
La senadora sostuvo que Argentina necesita integrarse al mercado internacional, pero «de manera inteligente», con mecanismos de adaptación para los sectores que eventualmente pierdan competitividad. Royón también planteó que las empresas privadas de transporte puedan tener la posibilidad de incrementar voluntariamente el porcentaje de mezcla, incluso hasta niveles como el 18%, cuando exista capacidad técnica y económica para hacerlo.

