El desolador panorama fue pincelado por Pablo Pereyra, el presidente de la Asociación de Establecimientos Educativos Privados de Salta (AEEPSa).
“Estamos entre un 20% y un 30% de morosidad en cuanto al cumplimiento de las familias con las cuotas. Muchos colegios tienen esta preocupación porque es mucho dinero y porque además quedaron cuotas sin pagar desde el año pasado”, explicó Pereyra en el programa SinVueltas.
Según detalló, esta situación afecta directamente el funcionamiento de las instituciones, especialmente aquellas que no reciben aportes estatales permanentes. “Primero impacta en el cumplimiento de las obligaciones más importantes, que son los haberes del personal. Además, el 99% de los colegios privados son inquilinos y también tienen que afrontar alquileres, impuestos, servicios y mantenimiento. La situación es delicada”, sostuvo.
Pereyra recordó que el sector había logrado un aporte estatal equivalente al 15% de los costos operativos, aunque denunció importantes demoras en los desembolsos. “Recién a mediados de mayo nos pagaron lo correspondiente a octubre y noviembre del año pasado, y a valores de septiembre. Ese 15% hoy apenas representa un 6% por el efecto de la inflación”, afirmó.
Aunque destacó que hace dos años no se registran cierres de colegios asociados a la entidad, reconoció que el sector educativo privado viene sufriendo una disminución sostenida de matrícula desde la pandemia. “En el nivel inicial es donde más se nota la baja de alumnos. Es preocupante porque es la base de toda la pirámide educativa. No necesariamente cierran colegios, pero sí tienen menos estudiantes o menos divisiones”, indicó.
La situación también impacta en las familias, que muchas veces deben optar por instituciones más económicas o incluso trasladar a sus hijos al sistema público. “Lamentablemente vemos muchos casos de familias que no pueden sostener el pago de la cuota y tienen que cambiar a sus hijos de colegio. Este año no hubo tanta movilidad de alumnos, pero sí quedaron deudas muy importantes del ciclo lectivo anterior”, explicó.
Pereyra aseguró que muchas instituciones recurren a préstamos y herramientas de financiamiento para afrontar gastos corrientes durante los meses en los que no perciben cuotas, como enero y febrero. “Estamos acostumbrados a una morosidad cercana al 20%, pero hoy varios colegios hablan de un 30%. Además, cuando las cuotas se actualizan, también aumenta la deuda acumulada y se hace más difícil regularizarla”, advirtió.

