Dos encuestas con más de 16.500 participantes reflejan el deterioro sostenido del poder adquisitivo en los hogares de la provincia. Los especialistas señalan que el aguinaldo de junio pasó a funcionar como mecanismo de rescate financiero para las familias.
El 75,78% de los participantes en una consulta de 16.525 votos declaró que sus ingresos se agotan antes del día 10 de cada mes. Solo el 5,04% llega a fin de mes con su salario y el 4,97% tiene capacidad de ahorro. Una segunda encuesta, también realizada por un diario local, arrojó que el 76% de los salteños destinará el aguinaldo de junio al pago de deudas o compromisos financieros; el 9% intentará ahorrar o invertir y apenas el 3,8% lo usará para vacaciones.
El contador Juan Pablo López López vinculó ambos resultados con un mismo proceso económico: «Muchas veces se interpreta que una menor inflación significa una mejora inmediata para la población, pero lo que estamos observando es que el salario sigue perdiendo capacidad de compra», explicó.
El economista Gastón Carrazán coincidió en el diagnóstico y, según publica El Tribuno, apuntó al perfil de los sectores con mayor peso en el mercado laboral provincial. «Si pensamos en los sectores que más absorben empleo en Salta, como el empleo público y el comercio, encontramos trabajadores cuyos ingresos muchas veces se ubican por debajo del promedio y que tienen dificultades para cubrir la canasta básica total, que incluye bienes y servicios», sostuvo.
Carrazán definió el fenómeno como «endeudamiento de subsistencia». «Cuando los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir los gastos esenciales, las familias recurren al crédito para sostener el consumo. Después, cuando llega el aguinaldo, gran parte de ese dinero termina destinándose al pago de esas obligaciones», indicó. El economista advirtió además sobre el aumento de la morosidad en préstamos no bancarios y sistemas alternativos de financiamiento.
López López describió el proceso en términos circulares. «Se utilizan créditos para cubrir gastos actuales y luego una parte del ingreso futuro queda comprometida para pagar esas deudas», explicó. El especialista señaló que el uso de tarjetas de crédito para adquirir alimentos y productos esenciales —una práctica antes asociada a la compra de bienes durables— se extendió entre los hogares de la provincia.

