lunes 22 de julio de 2024
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Una mirada más de las elecciones en Salta | Las campañas electorales gozan de muy buena salud

Un análisis de los triunfos de Gustavo Sáenz en la provincia y de Emiliano Durand en la intendencia ratifica la necesidad de las mismas y desmiente a quienes aventuran que son inútiles. (Benjamín Gebhard*)

El principal argumento [sobre la inutilidad de las campañas] se basa en el porcentaje de elecciones que son ganadas por quién lideraba la intención de voto antes de empezar el proceso. Los lunes post apertura de urnas todos somos sommeliers de estrategias y, bajo la fría lógica, el resultado es obvio. La victoria era inevitable y la derrota fue producto de un cúmulo de errores fácilmente observables.

Todo contrafáctico.

Pero hagamos el ejercicio de analizar los triunfos de Gustavo Sáenz y Emiliano Durand y veamos si pueden evidenciar la utilidad y necesidad de las campañas electorales.

Gustavo Sáenz, 47.5%

En el punto de partida, las encuestas arrojaban en la categoría gobernador una intención de voto del 33.2%, y una voluntad de cambio del 55%, con su inmediato competir 10% abajo, conformando una alianza con el tercero. Ya sé, todos dijeron que era obvio que no iba a funcionar, pero repasemos.

La campaña, encabezada por Juan Pablo Rodríguez, implicó una serie de decisiones que influyeron en el escenario, en primer lugar, hacer uso de la posición de privilegio: el que gobierna marca los tiempos. Entendiendo las fortalezas, pero sobre todo las debilidades, se “planchó” la campaña, deliberadamente se articuló en punto muerto el tono, breve resumen de gestión y nula proyección al futuro, “no respondamos lo que nadie pregunta”.

Gustavo dejó de ser Sáenz (se quitó el apellido del gobernador), se evitaron actos masivos (ni siquiera acto de cierre), se limitaron las actividades al máximo (asistiendo solo a las que tuvieran una conexión con el mensaje), y realizó visitas quirúrgicas al interior (aceptando que fueran los candidatos locales los que hicieran el trabajo), todo esto bajo el paraguas “por amor a Salta”. Párrafo aparte para el gobernador y su estrategia de dos frentes que traccionen de abajo para arriba. Tan acertada que solo perdió donde no la aplicó.

Así, la sociedad de por sí apática e indiferente, no entró sino hasta la última semana en la campaña, y la voluntad de cambio, su principal amenaza, encontró como válvula de escape en los intendentes. El clima se municipalizó, oficialismo y oposición llevaban a Sáenz como gobernador, redituable para él, una trampa para los intendentes. Lo resume Franco Galeano, “Los intendentes de las 15 ciudades más grandes de la provincia buscaron la reelección y lo acompañaron a GS. Solo 4 lograron retener la intendencia. Y en 10 de los 11 restantes ganó un alineado a Sáenz”

Se impuso en todos los departamentos, pero es el gobernador que menos % de votos obtuvo buscando la reelección. Perdió votos en la capital y mejoró en el interior. Ganó, con campaña.

Emiliano Durand, 37.4%

Inició su campaña contando con un clima favorable, encuestas que lo daban como favorito y una voluntad de cambio del 60%.

Estaba fácil, había que resolver solo algunas variables: ¿Cómo hacer que un candidato opositor, pero dentro del oficialismo; outsider, pero rodeado de la política tradicional; con un buen piso, pero con la tentación de subir al techo; con una agenda propia, pero distante a las demandas de gestión; debutante, pero enfrentando a la primera intendenta mujer, apellido Romero, que iba por su primera reelección; que podía polarizar, pero también podía ignorarla; ganara la elección? Ya no es tan fácil, ¿no?

La campaña logró mantener el equilibrio, entre demandas ciudadanas y la generación de expectativa para resolverlas, entre exigencias de madurar al outsider en un político con capacidad de gestión, en necesidades de el ecosistema y necesidades del candidato, en la presión del mito de recuperación romerista y las encuestas propias.

Tuvo una dificultad adicional, ¿que hacer con la campaña negativa?, y digo negativa, no de contraste, incesante en el tiempo, agresiva en la superación de límites éticos, e intensa en la capacidad de difusión. “Tiene que defenderse”, “Tiene que contraatacar”, “Esto es gravísimo”, “Esto no lo ve nadie”, “No tiene valor”, “Que haga como que no existe”.

Cabeza fría, análisis de datos, aplicación de la estrategia. Emiliano Durand hizo la campaña que pensó él y su equipo, se mantuvo fiel a lo que representa, a lo que construyó durante 6 años, minimizó el folclore político, las grandes producciones y ostentosas aplicaciones. Transformó lo que la sociedad valoraba que había hecho hasta el momento en la posibilidad de resolver una agenda de demandas concretas. Evitó polemizar con la Intendenta y congenió con el saencismo.

Se impuso con claridad, 17.1% de diferencia, se quedó con la mayor parte del voto de Sáenz y sumó de otros espacios, sus listas de diputados y concejales fueron las que más bancas obtuvieron. Ganó.

En la otra esquina

El análisis completo también requiere analizar las campañas opositoras, porque como en el futbol, el rival también juega.

Juntos por el Cambio. Luego de un comienzo escandaloso, jugó a llevarse el votante núcleo, aplicación del manual de marca y tonos discursivos nacionales. Su principal contradicción fue la de tener un candidato en el distrito más importante que las bases no aceptaran como propio, Nanni sacó casi el doble de votos que Posadas. El segundo lugar, poco esperado, tapó el porcentaje, 17.7%

Avancemos. La posibilidad de un frente opositor transversal tuvo una idea original y un desarrollo diferente que, por errores propios y por contexto, no logró representarlo. La suma del Frente de Todos y Juntos por el Cambio no se concretó, tal vez porque Estrada se vio limitado para representar peronismo, y el núcleo duró migró a Wayar y Caliva, tal vez porque Zapata fue más Olmedo que Cambiemos. Lo cierto es que no pudo irrumpir en el escenario, ni encontró intérpretes en el armado del interior, que consumió el tiempo que debió llevarse la Capital.

Unidos por Salta. La estrategia del oficialismo municipal se concentró en poner en primera plana a la Intendenta, por sobre su gestión. Se impuso en la vía pública y en los medios, pero no siempre más publicidad es mejor publicidad. Por momentos convivieron tres mensajes, “Haciendo”, “Transformando la ciudad”, y “Defendamos seguir haciendo”, este último, el eslogan central de la campaña, tres verbos sin sustantivo, debía tener en frente un enemigo, una amenaza y la percepción en la sociedad de que se había hecho.

Por último, decidió gastar recursos en la apuesta de polarización con Emiliano Durand, intentando construir una imagen diferente a la que presentaba.

Podríamos seguir enumerando ideas, intenciones, aplicaciones y variables, como se entrecruzaron y reaccionaron las campañas, pero esto se volvería muy extenso y creo cumplido mi objetivo inicial.

Las campañas electorales, gozan de muy buena salud.

*Es Director de la Consultora WE

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