miércoles 24 de julio de 2024
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“Me mandé una cagada” | De representar a Salta en el Congreso Nacional a vender pollos en el conurbano

Juan Emilio Ameri habló tras la confirmación del fallo que lo condenó a un mes de prisión en suspenso por la escena erótica que protagonizó en una sesión de diputados. Dijo haber pensado en “cien formas de suicidarse”.

La suerte quiso que reemplazando a legisladores que debían renunciar a su banca de diputados para asumir en el senado, este militante de la agrupación salteña “El Aguante” asumiera en una banca del congreso nacional en diciembre del 2019. Pero en septiembre del año siguiente todo cambió para siempre. En plena pandemia del coronavirus que obligó a realizar sesiones virtuales, Ameri protagonizó una escena vista por todos los que seguían la sesión: sentó a su pareja sobre sus piernas, le bajó el escote de la remera y le besó los senos.

“Fue una desatención”, declaró al diario LA NACION. Pero el incidente lo llevó a perder la banca y migrar de Salta a su lugar de origen: Buenos Aires. Hoy vive “en un monoblock a orillas de Camino Negro, en Ingeniero Budge, a pocos metros de la casa de su madre” destacó el medio mencionado.

Fue imputado por la justicia salteña por “estorbo al acto funcional”, contemplado en el artículo 241 del código Penal que castiga con 15 días a 6 meses de prisión a quien “perturbare el orden en las sesiones de los cuerpos legislativos”. En marzo pasado, el juez federal Ariel Lijo le impuso la condena de un mes de prisión en suspenso por el delito de “perturbación del orden de los cuerpos legislativos”. El lunes pasado, la sentencia fue confirmada por los jueces de la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal.

Ameri consideró el fallo como “esperable” y “vergonzoso”. Lo primero porque “en la política no existen las casualidades, mi condena salió cuando el dólar se fue a 1400 pesos” declaró. A la hora de explicar lo vergonzoso echó mano al siguiente argumento: “soy inocente y a lo sumo soy culpable de no haber estado atento en mi horario de trabajo. Es tan vergonzosa la sentencia que ni siquiera la hicieron en vivo, me la mandaron por mail. Aunque la condena haya sido ínfima voy a apelar hasta la Corte Suprema y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, voy a ir hasta el final”, adelantó.

El ex diputado fue consultado también sobre la opinión de muchos que pidieron una pena mayor. “Hay gente que quiere me fusilen en la plaza pública… pero la realidad es que solo fue un descuido, una desatención, un accidente. Con lo que pasó yo no le cagué la vida a nadie, no es que venía manejando y atropellé a alguien… Bah, sí, me la cagué yo. A mí los medios de comunicación me destrozaron y yo pagué con salud. Debo haber pensado 100 maneras distintas de suicidarme y si no lo hice no fue por cobarde o falta de voluntad, fue porque durante seis meses se instalaron en mi casa compañeros que no me dejaron solo en ningún momento, a ellos les debo la vida”, aseguró.

Ameri contó que vive en el Barrio Sitra de provincia de Buenos Aires. “Estoy trabajando en un negocio familiar, una productora avícula, vendemos alimentos derivados de pollo, supremas, huevos… Trabajo todo el día, desde las ocho de la mañana hasta el mediodía. Ahí salgo para almorzar, me acuesto y duermo una hora… y a las cuatro me levanto y vuelvo a abrir el negocio hasta las ocho y media. Estoy en el mostrador y mucha gente me reconoce. No he recibido una sola palabra agresiva”.

Puesto a opinar sobre la situación que atraviesa en la coyuntura actual, el ex diputado nacional dijo estar peor. “Antes la situación era compleja pero hoy los negocios están cerrando y nosotros nos estamos sosteniendo el negocio como podemos… Yo me levanto todos los días sintiendo que estoy viviendo un deja vú porque siento que esto que está pasando ya lo viví: mi familia siempre se dedicó al comercio y siempre los hemos abierto con gobiernos peronistas y nos hemos fundido con gobiernos liberales. Horrible, porque sé cómo termina. Por mis hijas espero estar equivocado. Yo sé cuál es la realidad de la calle. Yo como una vez por día, porque no me alcanza. Hoy no llego a 300.000 pesos por mes, nada. Gano entre 10 y 12 mil pesos por día. Y mi situación es la de 90 por ciento de la población”, sentenció.

Consultado sobre si extraña el recinto parlamentario, Ameri narró que “un amigo me decía que tenía que volver, que había que hacer algo, pero no. Yo llegué a un lugar al que nunca había soñado y después me mandé una cagada, pero me parece -viendo las leyes que votaron en el Congreso- que no es desde ahí el lugar donde alguien como yo puede cambiar la realidad. Creo que alguien como yo puede ser más útil en la formación política de los jóvenes y adultos… ¡eso le hace falta a este país! Porque han llegado tipos como Macri o tipos que hablan ¡con sus perros muertos!”, se enojó.

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