Video del asesinato | Liberan al asesino de un líder indígena y Lucrecia Martel condenó la impunidad

En octubre de 2009 el empresario Darío Amín y dos hombres abrieron fuego contra miembros de una comunidad tucumana, dando muerte a Javier Chocobar. Fueron condenados 9 años después y hace unos días fueron liberados.

La historia es larga. Tan larga como lo es la injusticia que padecen las comunidades indígenas en nuestro país. Como una broma de la historia, comenzó el 12 de octubre del año 2009. Ese día, el empresario Darío Amín llegó con dos hombres al territorio de Chuschagasta, en Tucumán. Lo hizo para “informarles” a los miembros de la comunidad que él era el propietario del lugar y los amenazó con desalojarlos. Cuando la comunidad se acercó a pedirles que se fueran, los agresores abrieron fuego, asesinaron a Chocobar e hirieron a otras dos personas, Andrés y Emilio Mamaní.

El crimen derivó en un proceso penal que investigó la responsabilidad del empresario como autor del delito de homicidio calificado y de ex agentes de policía Luis Humberto Gómez y Eduardo José del Milagro Valdivieso Sassi como partícipes necesarios. El 24 de octubre de 2018 se condenó a Dario Amín a 22 años de prisión, y a los ex policías Luis “el niño” Gómez a 18 años y José Valdivieso a 10 años. La injusticia no terminó allí: el 7 de julio de 2020 el tribunal con las firmas de Maria Fernanda Bähler, Wendy Adela Kassar y Emilio Páez De La Torre concedió el cese de la prisión preventiva con el pago de $1.000.000 de caución y dejó en libertad condicional a los tres acusados, tras vencerse el plazo previsto para que la corte suprema de Tucumán deje firme la sentencia.

La situación fue condenada por la cineasta salteña, Lucrecia Martel, quien en su cuenta de Facebook realizó el siguiente posteo en el día de ayer. Tal posteo fue compartido por Julieta Laso y la reproducimos a continuación:

“’La prisión preventiva no podrá ser superior a dos años, sin que se haya dictado sentencia’. Eso dice nuestro código penal para garantizar que inocentes no permanezcan en prisión demasiado tiempo. Los que padecen la cuarentena piensen en dos años de encierro. Pero estamos hablando de asesinos. En esos dos años la Justicia no pudo dejar firme la sentencia que condenó a los asesinos de Javier Chocobar. Por eso los asesinos de Javier Chocobar están libres. Un día este país se desayunará con la importancia histórica de este juicio que se demoró 9 años en hacer, donde fueron condenados y que por la ineficiencia vergonzosa de la Justicia liberan nuevamente. Esta causa nos permitirá reflexionar un poco sobre lo que es legítimo y lo que es legal, pero esta conversación incómoda al estatus quo, no es ni un partido ni un gobierno, es nuestra cultura blanca.

La lentitud de la justicia para confirmar la sentencia, no es inocente. Es el síntoma del decadente pensamiento con el que hemos constituido la Patria. Sigo este caso desde hace 10 años, también mi lentitud me indigna. Puedo justificarla con las dificultades de financiar la investigación, con las dificultades para acceder a los documentos que desde hace siglos intentan borrar las huellas de esta gente. Nuestras razones son cada vez más débiles para postergar el mal que corroe desde lo más profundo nuestra cultura: el racismo, ese conjunto de ideas con la que inventamos la superioridad para abusar de otros. Para negarles hasta el agua. Viva la Patria”, cierra el indignado escrito.