Vademécum Wichi | Científica confeccionó lista de plantas medicinales usadas en comunidades de Salta, Chaco y Formosa

María Eugenia Suárez, docente de Exactas UBA e investigadora del CONICET en el Instituto de Micología y Botánica.

María Eugenia Suárez es investigadora del CONICET y visita la región hace más de 10 años. Clasificó 115 plantas que poseen 408 usos medicinales que incluyen el tratamiento de problemas digestivos, respiratorios y dolores menstruales.

“Desde 2004 visito comunidades del chaco salteño. Viajo entre dos y tres veces al año y convivo con ellos en los pueblos, pero también en las aldeas. Realizo un trabajo de campo que posee un fuerte componente etnográfico, es decir, involucra observación participante y también entrevistas abiertas con los habitantes del lugar. Durante meses los acompaño en todas las actividades cotidianas que realizan. Pienso que solo de esta manera se puede comprender cabalmente cuál es el rol de las plantas en su contexto cultural”.

La que habla es María Eugenia Suárez, la protagonista de un artículo publicado hoy por el diario Página 12 para resaltar la farmacopea wichí. “En la actualidad, los wichís viven en comunidades distribuidas por Salta, Chaco, Formosa y el sudeste boliviano. Son aproximadamente 55 mil personas que habitan pueblos y aldeas, y establecen estrechas relaciones con la naturaleza. Un entorno de bosques nativos que, por el avance de la frontera agrícola y la presencia de grupos privados concentrados, se encuentra en peligro”, destaca la nota.

Ese es el escenario en el que trabaja la docente de la UBA e investigadora del Conicet que confeccionó un extenso catálogo de usos y aplicaciones de plantas medicinales. “Especies que son empleadas para bajar la fiebre, solucionar problemas digestivos y respiratorios, así como también para aliviar dolores menstruales. Un repertorio extenso de usos que exhibe cómo los conocimientos ancestrales se reciclan a través de las generaciones y, aunque podrían complementarse, se colocan en tensión con la ciencia moderna”, se enfatiza.

A ser consultada por la forma en la que conviven dos sistemas de conocimientos muy distintos – el empírico, académico y occidental por un lado y el wichí por el otro – Suarez aseguró que “Aunque muchas plantas ya fueron estudiadas y su eficacia medicinal fue comprobada; no todos los usos que desarrollan los wichís tienen valor para la ciencia académica. Se suele concebir a los saberes populares y a la ciencia moderna como dos universos paralelos que se repelen. Desde mi perspectiva, no son excluyentes, de hecho, deberíamos considerarlos en su conjunto para desarrollar perspectivas más complejas y que se ajusten más a la realidad de los pueblos. Incluso, pienso que eso daría lugar a la creación de una medicina más holística que no se concentre solo en el cuerpo y en los aspectos biológicos, porque las personas no somos solo eso”, remarcó.

A la hora de mencionar las plantas que demostraron ser más eficaces, la investigadora aseguró que “La tusca es un árbol muy conocido en todo el Chaco y contiene muchísimas propiedades. Es empleada como antiséptico y favorece los tratamientos de problemas en la piel: lastimaduras, sarpullidos, sarna. Por otro lado, el té de Chañar contiene facultades expectorantes que alivian la tos y la congestión nasal. Yo misma las probé y funcionan perfectamente, solo que hay que tener el conocimiento preciso respecto de qué hoja y qué corteza es necesario recolectar”.