Un triunfo con proyección | Emiliano Estrada: la nueva figura de la política salteña

La victoria del economista puede dimensionarse por haber protagonizado una campaña de propuestas, sus vínculos con referentes del interior, la cosecha en la capital salteña y por darle el primer triunfo al Frente de Todos. (Daniel Avalos)

Emiliano Estrada es la nueva cara de la política salteña y del Frente de Todos. Un espacio que, desde la derrota de noviembre de 2019 en la categoría gobernador, no había protagonizado nada que se pareciera a un logro político. Tal situación terminó con las PASO del 12 de septiembre cuando el joven economista cosecho 121.888 sufragios del total de 173 mil del Frente de Todos. Ayer volvió a imponerse. Con casi el 97% de las mesas escrutadas su lista se impuso en Salta con 195.556 voluntades que representaron el 31.86% del padrón, un punto más que lo conseguido por Juntos por el Cambio. Un triunfo que se asentó en tres variables: el perfil de candidato que eligió difundir, un potente armado electoral en el interior y una prolija campaña electoral.

Lo primero es fácil verbalizarlo: evitó ser el candidato preocupado por “caer bien”, que apunta al corazón de los desdichados y se proponen resolver algún problema puntual para presentarse como bienhechor. Estrada optó por algo distinto: habló de economía, producción, empleo, salud y de cómo algunas ideas son buenas para dinamizar la economía y otras no. Un tipo de campaña cajoneada en la política nacional y que el candidato del Frente de Todos desempolvó para transmitir y debatir con hombres y mujeres de la política, del periodismo, la academia y la cultura. Que ello haya generado alta adhesión electoral es auspicioso para la política en su conjunto.

Su trabajo en el armado electoral con referentes del interior provincial también fue un éxito a la luz de los resultados: se impuso en 17 departamentos, incluyendo los estratégicos distritos de Oran y San Martín, Traducido: 131.924 de los 195.682 votos que consiguió provinieron del interior provincial con casi el 97% de las mesas escrutadas. La capital provincial con mayoría de votantes marcadamente antiperonistas, bien independientes o muy de derecha volvió a ser esquiva para un candidato vinculado al gobierno nacional. La suma de votos vinculados anti K lo corroboran. Juntaron más del 62% del padrón: 32,27% de Juntos por el Cambio; 18,07% de Frente Sí+PRS y 12,46% de Unidos por Salta. En ese escenario tan adverso, Estrada hizo una buena elección: 64 mil votos que le permitieron aprovechar la distancia que sacó en el interior.  Ocho puntos más que lo cosechado por Sergio Leavy en la capital salteña en las elecciones para gobernador del 2019 cuando el viento soplaba a favor del Frente de Todos, a diferencia de hoy en donde el país se pintó de amarillo a pesar de la remontada oficialista a nivel nacional.

Con respecto a la prolija campaña electoral, habrá que destacar a quienes se muestran poco e influyen mucho: en el equipo comandando por Juan Pablo Rodríguez recayó la estrategia general y en Pablo Outes – Coordinador de Enlace y Relaciones Políticas de la Gobernación – la territorialidad. Ambos andarán celebrando con una media sonrisa el fallido pronóstico del consultor Julio Pizetti quien hace unos días declaró a El Tribuno que Estrada tendría un retroceso de 6 puntos con respecto a las PASO. Sobre Rodríguez me permito además recordar lo publicado en el libro que repasa el recorrido de él y Ángel Torres como armadores de Juan Manuel Urtubey y Juan Carlos Romero respectivamente. “Torres era un hombre brillante en términos políticos y a veces parecía obnubilado por su propia inteligencia. Brillaba donde Rodríguez suele no destacarse – la oratoria por ejemplo – aunque éste llegó tan lejos como Ángel y parece que logrará algo que el primero no quiso o no pudo: seguir incidiendo en la alta política provincial ya sin la presencia del jefe que lo catapultó” (El oficio del operador político en Salta; Abril 2021, pág. 19). El pronóstico terminó concretándose.

Pero volvamos a Estrada para resaltar que con el triunfo electoral de ayer concluye una etapa que no estuvo exento de tensiones. Varios kirchneristas locales le cuestionaron su incorporación al Partido Justicialista local en agosto del 2020. Ni la visita del ministro del Interior, Wado de Pedro para explicitar el apoyo del gobierno nacional al salteño acallaba los runruneos en contra del economista que evitaba responder y apostaba a que los enojados entendieran la importancia tácita de los acuerdos que nación teje con las provincias aun cuando no siempre se conozcan los detalles de los mismos.

Si se cansó o no de los aliados naturales entregados al juego de palabras, es algo que quien escribe desconoce. Lo cierto es que empezó a rodearse de nuevos actores con mayor vocación política. No se equivocó. Los resultados de ayer lo confirman y de ese modo cumplió con lo que uno de sus mentores – el ministro del interior, Wado de Pedro – trató de explicar a los enojados K salteños que terminaron huyendo de los desafíos o militando con desgano.

Ocurrió en marzo de este año. Los referentes del Frente de Todos pedían monopolizar esgrimiendo autenticidad K. La respuesta del ministro no fue la que esperaban. Ejecutó una introducción testimonial, advirtió que el ejemplo que expondría podía no gustar, relató sus orígenes militantes en el pueblo bonaerense de Mercedes, de cómo su grupo encaró entre el 2004 – 2005 a Carlos Kunkel para explicarle que ellos eran los verdaderos intérpretes del proyecto de Néstor Kirchner y lo justo que resultaba que el entonces presidente les garantizara apoyo exclusivo para imponerse a los representantes del peronismo ortodoxo, de cómo Kunkel prometió transmitir la demanda a Néstor y cuál fue la respuesta final: militen, construyan poder, ganen elecciones y la exclusividad estaría garantizada. No era un invento de Néstor ni de Kunkel. Es una premisa peronista que según los testimonios de viejos militantes la verbalizaba el propio Perón cada vez que un sector le pedía garantías de apoyo ante un movimiento específico: “si ganan tienen todas las garantías”.

Emiliano Estrada ayer ganó. En medio de un escenario nacional complicado de cara al futuro, ese triunfo será valorado por razones electorales, parlamentarias y hasta palaciegas. Justamente eso lo convierte en un nuevo actor de la política local. Luego veremos en qué desemboca eso.