Samuel Huerga.

Samuel Huerga es periodista y docente en la ciudad de Orán. Asegura que no hay condiciones para el retorno a clases. También habló de cómo padres y madres debieron en sus casas hacer un trabajo que en la escuela lo realizan varios docentes.

Cada vez más, se habla de que el retorno de las clases presenciales en Salta será en el mes de agosto. Lo dicen los medios, las autoridades nacionales y también lo sugieren los funcionarios provinciales. Cuarto Oscuro (FM La Cuerda 104.5) quiso conocer la opinión de los docentes y dialogó con uno de los referentes del sector autoconvocado que trabaja en Orán, una ciudad sitiada sanitariamente por el coronavirus.

Municipalidad de Salta

“La intención del gobierno es instalar una suerte de vuelta a la normalidad en el mes de agosto. Lo que debemos decir es que no hay condiciones en las escuelas públicas para el retorno. En todo este tiempo no se ha hecho lo que debía hacerse. Estamos exactamente igual o peor que antes de la cuarentena. Por lo tanto, intentar hacer una teatralización del regreso es un acto de marketing y una irresponsabilidad”, dijo a modo de introducción.

No fue de lo único que habló Huerga. También aseguró que hay un falso debate en torno a la preocupación gubernamental por la situación de los estudiantes de 7° grados de primaria y los 5° años de secundaria, porque el “punto central de la educación es el alumno que comienza a leer y a escribir en 1° y 2° grado porque quienes no aprenden allí, luego se les hace cuesta arriba aprender en los próximos años. El gobierno también habla de ‘promoción acompañada’ que supone que los contenidos que no se tomaron en este año se retomen el próximo. Eso significa que un docente deba atender 30 o 40 alumnos en un aula donde también habrá alumnos especiales en escuelas que se caen y sin comedor escolar. Eso es imposible para un solo ser humano, por lo tanto, se debe nombrar docentes de acompañamiento, gabinete psicopedagógico, poner ordenanzas – uno cada 50 alumnos – hacer más aulas. Eso supone inversión”, resaltó.

Ante la consulta de lo difícil que resultaría que el gobierno provincial invierta todo lo que el docente definió como imprescindible, Huerga dijo “veremos” y aseguró que trabajan para reeditar en el marco de la pandemia la Asamblea Autoconvocada que en marzo logró sostener durante semanas una huelga que terminó cuando la pandemia se hizo realidad. En ese contexto, se le indicó que aun cuando padres y madres revalorizaron la tarea docente al descubrir que ellos no pueden enseñar a sus hijos lo que la docencia sí, a la vez desean un retorno lo menos traumático posible en términos gremiales a fin de que puedan reacomodarse en el escenario post pandemia mientras sus chicos asisten a clases.

“Hay que decir que padres y madres han sido sometidos en este tiempo a enseñar a sus hijos varias asignaturas que en el primario la dan cuatro docentes y en el secundario once. Imagine la presión que han sentido los padres. El proceso de enseñanza-aprendizaje siempre supone una crisis del educando que siente que no entiende, que se pregunta para qué le enseñan y otras cuestiones que se resuelven en términos pedagógicos. Tampoco se olvide que muchos padres no saben leer y escribir, lo que supone una falencia del sistema educativo; y algunos que saben leer y escribir no tienen comprensión de texto. Porque una cosa es que usted identifique una palabra escrita y otra que deba comprender una consigna para enseñársela a otro que a su vez debe ejecutarla. Muchos padres no pudieron procesar eso y la situación los ha frustrado. Imaginate el problema que ello representa para los que están aprendiendo a leer y escribir”, volvió a remarcar.

Con respecto al deseo de los padres que las clases puedan volver para – incluso – ellos mismos reorganizarse en un escenario que quedó patas para arriba en términos económicos, Huerga resaltó que sería bueno que el «gobierno dé un debate franco al respecto. Hagamos mesas de trabajo, encuestas reales de opinión, hagamos inversiones. Pero bueno, estos quieren educación a costo cero y además con la exposición de los trabajadores. Los papás en un 97% no quieren que vuelva la escuela porque están aterrados sobre qué les puede pasar a sus hijos sabiendo las condiciones que tiene la escuela. Nosotros tenemos para darle salida al gobierno, pero tiene que poner plata. Y no solamente hablamos del salario».