Comprar un viaje que se concretará en el futuro es una de las formas en que las empresas buscan reactivar sus economías. Sin embargo, hoy no hay certezas de que esos servicios se puedan utilizar el día de mañana.

Nadie duda de que la industria del turismo es la más afectada por la coyuntura y mantiene en vilo a los operadores de viajes: las fronteras están cerradas; se cancelaron los vuelos, cruceros y transporte de larga distancia; los hoteles no están operativos, los restaurantes apenas trabajando con delivery. La misma radiografía se observa en el resto de la cadena: guías de turismo, agencias de ventas mayoristas y minoristas, congresos y convenciones, viajes de estudio, servicios y actividades que operan con el rubro, museos, casas de venta de suvenires, entre tantos otros.

La conclusión se impone: no hay espalda que aguante un peso como el que significa mantener una estructura empresarial con ingreso cero. Ante este escenario, muchos operadores comenzaron a ofrecer «turismo futuro»: vender hoy un servicio que -en teoría- se podría utilizar pospandemia, aunque varios se preguntan si es posible comercializar un servicio que no se sabe si va a estar operativo en el corto o mediano plazo

Osvaldo Sorbara, especialista en turismo, se cuestiona: ¿Cómo es posible saber si la aerolínea que el usuario está comprando va a volar cuando se restablezca la actividad? ¿Qué seguridad tiene el viajero de que el destino al que quiere ir va a permitir el ingreso de turistas? No se sabe qué hoteles estarán abiertos y cuáles no. Tampoco hay certezas sobre la reprogramación de las líneas aéreas, muchas de ellas en procesos de quiebra u otras tantas con reducción de hasta el 80% de los vuelos que operaban prepandemia. Tampoco es posible saber cómo van a responder las empresas de asistencia al viajero ante posibles contagios de coronavirus».

Sorbara aseveró que «comprar hoy es muy arriesgado» y aconsejó «esperar, mantener la calma y volver a pensar en viajar cuando estén dadas todas las condiciones». «Lo barato sale caro», advirtió.

Para Miguel Livi, presidente de la compañía de taxis aéreos Royal Class, el mercado del turismo a futuro es como una apuesta. «Es una movida sobre una expectativa que tiene fundamentos de cálculos y estimaciones, pero que no tiene ninguna certeza. Es imposible saber qué va a pasar en cualquier escenario a nivel global en el mediano plazo», consideró Livi, y afirmó que «muchas de las empresas que hoy están vendiendo turismo futuro no tienen idea si van a poder subsistir pospandemia».